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AMAZONAS – ILENE CHAIKEN
Ilene Chaiken: la madre de la criatura, “the puppet-master” (la titiritera), la asesina de personajes, la persona que ideó y logró llevar a la pantalla la única serie hecha por y para lesbianas (Kate, ya podes salir del closet, dejate de esconder, todas sabemos que sos tortita). ¿Cuál otra? The L Word, la única.
Criticada, comentada, odiada y amada en partes iguales, TLW conquistó nuestros corazones, nos identificó, nos enamoró, nos desilusionó, nos enloqueció, nos cansó… nos produjo tantas cosas. Puede ser quizás para algunas la peor serie del mundo, pero creo que todas coincidimos en que es “la” serie (si alguien se opone a esta idea que hable ahora o calle para siempre).
Y quizás porque el asiento aún está tibio y la sexta temporada nos dejó con la boca abierta (pero no de una buena manera), es que decidí dedicarle algunas líneas a esta mujer que logró juntar cientos de personajes lesbicos en un solo show y, además, de dio el lujo de mantenernos atentas durante tantos años. No cualquiera, por supuesto. Solo Ilene Chaiken.
La hemos nombrado, la hemos criticado, le hemos hablado directamente, como si nos pudiese escuchar, pero jamás le agradecimos. Desde la ausencia de TLW, la pantalla televisiva (al menos la estadounidense, porque las del resto del mundo van y vienen) se enfrió y quedó tan heterosexual como antes, pero es indudable que fue esta mujer de cincuenta y tres años quien abrió el camino, quien produjo esa pequeña revolución interna, que tal vez solo se pueda percibir a la distancia, y dejó sentadas las bases para la visibilización lesbica que en este momento, lamentablemente, escasea en la televisión.
Chaiken desde pequeña, cuando vivía en Philadelphia, sabía que lo suyo era la escritura, pero al finalizar la secundaria terminó, por esas cosas de la vida, en una escuela de diseño y posteriormente en la Universidad de Brown, una de las más prestigiosas del país del norte. De ahí no tardó mucho en llegar a la televisión, pero en el sector de la producción.
Trabajó en varios estudios, pero fue con el rey de la pantalla chica, Aaron Spelling, con quien aprendió el oficio. De todas maneras, Ilene no había perdido el gustito por la escritura, y en un viaje creo su primer guion para una película. Su proyecto jamás se hizo realidad, pero fue la semilla para lo que vendría más tarde.
Luego de ser despedida de un puesto ejecutivo, la mujer se buscó un agente y de esa manera consiguió guionar su primera película. Barb Wire estuvo protagonizada por Pamela Anderson, así que no es difícil imaginar que es un film olvidable.
Pero otra película para televisión, Dirty Pictures, encabezada por James Wood y producida por Showtime, tuvo mejor aceptación y además se alzó con un Globo de Oro. Ese fue el inicio de la relación entre Chaiken y estos estudios, que más adelante (y luego del éxito de la versión americana de Queer as Folk) aceptarían producir la primera serie lesbica de la historia de la televisión mundial.
¿Cómo surgió la idea para crear TLW? Qué aburrido, se lo habrán preguntado ciento cincuenta veces, pero a las lectoras nos interesa saber cómo se gestó ese mundillo por el que un grupo de amigas se mueve con libertad en la ciudad de Los Ángeles.
El punto de partida fue su propia vida. A esta mujer, que salió del armario en la década del ochenta, comenzó a llamarle la atención el boom de la maternidad/paternidad en la comunidad gay de su ciudad. De pronto todos estaban teniendo hijos, adoptando, pidiendo prestados vientres o espermatozoides, jugando con rociadores de pavo y cambiando pañales. Incluso ella misma siguió este camino cuando su pareja, la arquitecta inglesa Miggi Hood, se inseminó y dio luz a mellizas (Tallulah y Augusta, ya adolescentes. ¡Qué nombres! Crueles madres), así que estaba al tanto de lo que sin duda comenzaba a convertirse en un interesante fenómeno, por lo cual escribió algunos artículos sobre el tema para una revista.
Pero también había otras cosas que sucedían en al vida de una lesbiana, y muchos temas se tocaban cuando se reunían a hablar con otras amigas del gremio, por lo que la idea estaba constantemente rondando.
¿Cómo contar esas historias? ¿Qué mejor que una serie? Sí, así nació TLW, donde además de escribir Ilene debutaría en la dirección junto a un enorme grupo de otras mujeres del ambiente, profesionales que muchas veces, simplemente por ser mujeres, no encuentran lugar para expresarse en las grandes ligas.
Chaiken sería en un personaje más de la serie, el personaje invisible, la ventrílocua que convertiría sus ideas en palabras a través de Bette, Tina, Shane, Alice, Jenny, Kit, Dana, Helena, Marina, Carmen, Tasha, Phyllis, Max y Jodi, y así directo a la comunidad lesbica de todo el mundo, que no tardó en delirar por ellas.
Antes de la última temporada ya se había hablado de un spin-off (otra serie con alguno de los personajes) protagonizado por Alice (Leisha Hailey), que se hubiese llamado The Farm si Showtime lo hubiese adquirido. Pero como no fue así, nos tendremos que quedar con las ganas de ver esta simpática serie ambientada en una cárcel de mujeres… Pero la pucha digo…
¿Cómo es Ilene? ¿Quién lo sabe? Es difícil saberlo, pero ella siempre aseguró que aunque ame a todas sus criaturas de ficción, siempre tuvo predilección por Bette y Jenny. ¿Tendrá el carácter podrido de osito gruñón o las locuras de la bordelina?
No importa cómo es, sino lo que escribe. Y, querida Ilene Chaiken, tengo algo para decirte: no importa que muchas te hayan criticado porque solo contabas las historias de mujeres hermosas y exitosas de L.A.; no importa si mataste a Dana… o dejaste en el camino a alguna otra…; no nos interesa que muchas veces nos dejases preguntándonos “what the fuck?”, o nos hayas privado de la belleza de Carmen, o nos hicieras sufrir con las peleas de Bette y Tina… Te aseguro que preferimos tus aberraciones (ah… ahora veo la similitud con Jenny), a este vacío sáfico que nos aqueja desde que se apagó la última luz en The Planet. ¡La verdad una gran perdida!
Posted by Débora Dora |