THE L WORD EN RETROSPECTIVA: BETTE PORTER
(***¡ojo spoilers!)

Comenzar por Bette no es una toma de posición, es solo un acto de justicia. Quizás entre las más cuestionadas de la serie (luego de Jenny, claro está… aunque pensándolo bien, en este caso, Jenny más que cuestionada se podría decir que es odiada), el personaje de Bette nos debate entre el amor y el reproche, pero nunca nos genera indiferencia. Sin duda, como se trata de una de las figuras más fuertes de la serie, se merecía ser la primera de esta revisión histórica.

Primero que nada, un aplauso para Jennifer Beals, que resultó ser una de las actrices más convincentes defendiendo posturas, no solo dentro, sino también fuera de la ficción. En la vida real está casada, tiene descendencia… bla bla bla, pero nosotras seguimos soñando con sus apasionados besos, sus trajecitos ajustados y ese poder que ejerce desde su intercomunicador.
Lo de Beals fue un renacimiento, ni siquiera un retorno, como el ave fénix resucitó de las cenizas, aunque hubiese estado actuando en films menores durante varios años, porque para todo el mundo de la jovencita de las polainas en Flashdance a la lesbianota profesional de The L Word solo hubo un paso.
¡Recordemos!

¡Listo! Ahora prosigamos.
La especialista en arte ha sido curadora de varios museos y hasta ha tenido su propia galería, pero esto fue en Nueva York. Luego conoció a Tina Kennard (Laurel Holloman), con quien estará ligada por una razón u otra a lo largo de toda la serie, y juntas deciden mudarse a Los Ángeles. Cuando comienza TLW, la pareja ya está bien instalada en una confortable casa de los suburbios, y ella dirige un pequeño centro de exposiciones.

 

 


TEMPORADA 1

 

 

 

Bette se divide entre dos grandes conflictos durante esta temporada: primero conseguir que su mujer quede embarazada, asunto que ocupa los primeros capítulos.
No tarda mucho en mostrar sus mañas. Bette es una control freak, tiene lapsus en que juega el papel de “hombre” de la relación, calzándose unos pantalones que Tina parece dejarle usar, y en pocos episodios comienza a convertirse en el personaje más cuestionado.
Además del embarazo de su mujer y el control que ejerce sobre su hermana Kit (Pam Grier), una ex alcohólica, esta mujer mestiza que pisa los cuarenta se dedicará a que la exposición “Provocations” sea mostrada en el centro que maneja, pero esa no será tarea sencilla. Deberá luchar para que su asistente (el de las camisas feas) le haga caso, luego contra la junta directiva, contra una inversionista del arte (la adorada Peggy Peabody), y contra una fanática religiosa.
Sí, nada será fácil para esta mujer que además sufre la perdida del embarazo de Tina, una tragedia que la hace tambalear y de alguna manera, igualmente injustificada, la envía directo a los brazos de una carpintera. ¡Una carpintera! Con la mujer que tiene al lado, va a engañarla con esa tal Candice, ¡por favor! Gran error de Bette, que comienza a ser un personaje poco querido por ese engaño del que pronto se entera Tina.
Pero si dejamos sus actitudes de lado, deberíamos concentrarnos en esos trajecitos que quitan el aire, por favor, señorita Porter, usted sí que supo levantar los ratones de las televidentes.


 

TEMPORADA 2

 

 

 

 


La fortaleza típica de Bette mengua durante toda la temporada; se dio cuenta que se mandó una grande y ahora le será imposible recuperar a su mujer. Tan preocupada y cabizbaja anda por los rincones que ni siquiera se da cuenta de que Tina le esconde su embarazo (es tan disimulada como el de C.C. en La Niñera). Obviamente cuando se enteré se va a querer matar y luchará por lo que es suyo, después de todo la idea de concebirlo y el donante tienen mucho que ver con ella, si hasta le saldrá mestiza la niña.
Pero además hay otros asuntos que aparecen en la vida de esta mujer: conseguir financiamiento para el Centro de Exposiciones, y eso no será nada fácil con la aparición de la inglesa Helena Peabody (Rachel Shelley), que no solo se meterá en su ámbito laboral, sino también en el amoroso cuando se acerque peligrosamente a Tina.
Sí, por momentos nos dio lástima Bette, en especial cuando se paseaba llorosa en traje, pero no tardábamos mucho en recordar que hizo cornuda a Tina. Encima, para colmo, fallece su padre, así que la pobre va golpe tras golpe.
La reconciliación se hizo esperar, pero finalmente sucedió y las famosas Tibette vuelven a estar juntitas, luego de una candente escena de sexo de esas a las que ya nos habían acostumbrado. Así que luego de una pequeña complicación que no le permite a la rubia parir en el tanque australiano armado en su casa, Angélica llega al mundo para hacer feliz a sus madres.
¿Les hable de los trajecitos? Sí, bueno es que no lo puedo evitar. Aunque en esta temporada, Jennifer Beals también mostró sus brazos torneados cuando usaba esas musculosas que le quedan tan bien. Definitivamente, las espectadoras que nos estábamos debatiendo entre el amor y el odio, se nos hacía todo mucho más complicado si Bette aparecía con sus cabellos planchados.


 


TEMPORADA 3

 

 

 

 

Lo que termina bien, empieza bien, pero se va deteriorando con el correr de los capítulos porque, después de todo, TLW es un novelón, y como todo novelón tiene que hacer infeliz a sus personajes. Así es la vida…
Así que Bette deja un poco de lado su egocentrismo (solo un poco), su manía de controlar todo a su alrededor y su fuerza interior, para recaer y convertirse en un ser dependiente. No de Tina precisamente, sino de la meditación, porque cuando la morocha pierde su trabajo, en vez de buscar otro desesperadamente, lo único que hace es intentar localizar el “nirvana”. Mientras, su mujer consigue un nuevo empleo en una productora de cine junto con Helena, antes enemiga acérrima, ahora amiga de la banda (cosas raras suceden en este mundillo), y además comienza a sentirse curiosa hacia el mundo de la heterosexualidad, aunque ya había pisado esas tierras antes de conocer a la morocha.
¿Qué más devastador, Bette, que te dejen por un tipo? Te entendemos, pero aún no terminas de convencernos, aunque ahora Tina, su repentina “cura” y su carácter arrogante están compitiendo por un puesto en el podio al que jamás Jenny liberará, porque no hay quien la destrone.
¿Será suficiente que sus amigas le hagan el vacío a Tina por vivir en “heterolandia” para que se de cuenta de lo que está haciendo? Bette no lo cree, así que lucha por la custodia total de su hija, luego de echar a la rubia del otrora feliz hogar.
Finalmente, a la mujer algo le sale bien, y le ofrecen el puesto de decana en una universidad, así que después de estar inmersa en el yoga, entre tanta túnica y sahumerio, Bette se da cuenta de que la espiritualidad no es lo suyo y toma armas en el asunto: secuestra a Angélica. Y sí, era lo más fácil…
No es quizás la temporada donde Jennifer Beals esté más sexy, pero igual sigue siendo deseable. De todas maneras, en esas instancias, las espectadoras estábamos gritando por un poco más de piel. ¿Dónde quedaron las escenas de sexo?


 


TEMPORADA 4

 

 

 

 

Casi criminal, Bette devuelve a Angélica, pero las cosas no están para nada bien con Tina (que sigue en tierra heterosexual). Si no fuera por “Legalmente Lesbiana” hubiésemos llegado a la corte, pero por suerte todo se solucionó.
Bette vuelve a ser la de antes, aunque se la ve mayor, tal vez sea por el cabello relativamente más corto y la ropa antigua (de la época Isabelina). Además vuelven su egocentrismo y esa manía de controlar hasta el clima.
Regresa a trabajar, así que el profesionalismo y el poder se reflejan en sus trajes y en la vuelta del marmota asistente de las camisas rayadas. Aunque lo del profesionalismo es puesto en duda cuando se acuesta con una de las estudiantes… pero eso fue solo un desliz.
En la cuarta temporada a la morocha le aparecerá una rectora cincuentona que quiere salir del closet y Jodi, una artista que da clases en la universidad y que es sorda. Jodi se convertirá en su interés romántico. Aunque sus personalidades son diametralmente opuestas, Bette se las arregla para conseguir que la libertad sexual de Jodi se vea aplacada. Y también… ¿quién no deja al resto de las mujeres del universo cuando una linda morocha aprende el lenguaje de señas en solo una semana?
De todas maneras, a Bette se le hace complicado manejar todo a su alrededor, mezclar placer y trabajo, y enfrentarse a lo que es ser una madre separada. Nada fácil, menos cuando hay un choque de fuerzas entre ella y la artista. Bette comienza a abrir lo ojos y a darse cuenta de que es ella misma la que pisotea su felicidad y se boicotea cada vez que está a punto de formar algo hermoso.
Tampoco va a ser simple cuando se entere que Tina está de a poco volviendo al camino correcto (o sea, al nuestro), y ahora anda con una directora de cine. Pero la rubia le da consejos sobre cómo reconquistar a Jodi, que enojada se marchó de la ciudad y se fue a realizar una escultura a los Pirineos, bueno no era tan lejos, pero la cosa es que ya no está más en Los Ángeles.
Las chispas siguen volando entre las Tibette, pero eso no importa, porque Bette, por segunda vez (de forma intercalada), va a tener un feliz fin de temporada, al ir a buscar a Jodi con un simpático gesto romántico y traérsela de nuevo a California.

 


Hasta acá pueden leer la nota si la siguen por WC. Si ya vieron la 5ta, sigan!!!

***SPOILERS PARA LAS QUE SIGUEN LA SERIE A TRAVÉS DE WARNER CHANNEL***

 


TEMPORADA 5

 

 

 

 

Quizás esta sea la temporada en la que podamos ver, finalmente, el corazón de Bette. Después de alegrías, de sufrimiento y de mucha desorientación, la morocha encontró la brújula, se da cuenta de sus verdaderos sentimientos y se anima a jugarse por lo que siente. De todas maneras, no será nada fácil y el drama estará a la orden del día, porque darse cuenta de que está celosa de que su ex vaya de cita en cita, resistirse a su flirteo, y además aceptar que ama a Jodi, pero jamás podrán ser la pareja que ella espera, hace tambalear sus principios.
La piel, la energía el amor entre las Tibette se hace palpable en las actuaciones de estas dos grandes actrices, y por suerte vuelven los besos con lengua, ¡cómo los habíamos extrañado!
Pero esta salida del cascarón de uno de los personajes principales no se hace a la luz, y su historia, el triángulo conformado con Jodi y Tina, queda siempre en un segundo plano, porque la quinta temporada está centrada principalmente en la película de Jenny.
Bette tiene claro que Tina no es solo su amante, y las dos quieren blanquear la situación, pero ¿cómo hacerle eso a una persona tan buena como Jodi? El conflicto que tiene la pareja “de trampa” es uno de esos problemas universales con el que se puede identificar cualquier espectadora. Y no es que justifiquemos el accionar de Bette, pero esta vez le permitimos un poco más la infidelidad porque hay una razón detrás de su accionar: está enamorada, Tina es la mujer de su vida, y más claro, echale agua.
Pero la verdad tiene patas cortas y sale  la luz de la mano de la boquifloja de Alice (Leisha Hailey) y se convierte en un papelón total. Era obvio que Jodi se iba a ir y luego regresará para pedir explicaciones. La venganza de la artista que deja mal parada a la decana será solo el comienzo de lo que seguirá en la próxima temporada. En dos segundos frente a una audiencia que ve su humillación pública, Bette expía todos sus pecados, y su humanidad se nos hace más cercana.
No es un final muy feliz, pero debajo de su cara triste subyace la futura relación con Tina, porque es así, no hay otra opción, ¡las Tibette tienen que estar juntas!


***SPOILERS PARA LAS QUE AÚN SON MUY VAGAS PARA BAJAR LA SERIE DE LA “MULA”***


TEMPORADA 6

 

 

 

 

¿Qué se puede decir de Bette en esta temporada? Todo es tan extraño en la sexta, el aire está enrarecido, casi no se puede respirar. Y las relaciones entre los personajes y las formas de actuar típicas de cada uno se ven un poco distorsionadas, casi como si estuviésemos ante capítulos de La Dimensión Desconocida.
Pero es lo que hay, ¿qué se le va a hacer? Nosotras queríamos a las Tibette juntas, bueno, acá las tenemos, y además rápidamente comienzan a refaccionar la casa porque quieren agrandar la familia. Sí, así nomás.
Así que Bette y Tina se embarcan en otra búsqueda, pero a diferencia de la primera temporada, ahora buscan directamente un vientre ya fecundado; andar consiguiendo esperma en estos días no debe ser fácil. Pero bueno, encontrar a alguien que les quiera entregar un infante, tampoco lo es.
Además del asunto de la maternidad, a Bette poco más poco menos le hacen una cama. No es tan así, pero de esta manera suena un poco más intrigante, y entre Jodi y su venganza “dulcísima”, y Phillis y su moral, la morocha termina quedándose sin trabajo, justo en el momento en que le tiran una pared abajo y el empleo de Tina también tambalea en la industria del cine.
Lo interesante de estos pocos capítulos es quizás el momento en que la fidelidad de Bette es puesta en duda por sus amigas: ¿es realmente una engañadora compulsiva? El punto del conflicto llega en el cuerpo de una antigua y despampanante compañera de estudios desde la Costa Este, a quien ayudará a abrir una galería de arte. Y con fuerza no cae en la tentación: Bette ha madurado, el proceso está completo. Cambió, ya no es la mujer que conocimos al comenzar la serie, y podemos asegurar que ésta nos gusta mucho más. Bette, ¡cómo te vamos a extrañar!


 

Posted by Débora Dora