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THE L WORD: VIVIENDO LA PREVIA DE LA SEGUNDA TEMPORADA

Lesbian, Lies, Love, Lust, Live… y etc, etc, etc. Y de cuantas otras palabras que comienzan con L me estoy olvidando.

Claramente el nombre de este show apunta a hablar de palabras, y por ende temas, que son prohibidos. Temas de los que no se habla, que son preferibles callar. Cuando se habla de una palabra que comienza con “L” se está haciendo referencia a algo que es mejor no nombrar (los norteamericanos usan mucho la expresión “the F word” para no pronunciar delante de los niños el termino FUCK). Pero al parecer a las inteligentes creadoras de la serie en cuestión, Irene Chaiken, Rose Troche (que además actúa en el programa y es la conocida directora y guionista de una aclamada película lésbica, Go Fish), Kathy Greenberg y Michelle Abbott, esto no les importa, y al igual que lo hizo Queer as Folk, también desde el canal de cable Showtime, The L Word se ha propuesto dar un vistazo y profundizar sobre cada uno de estos temas, supuestamente tabú, en especial para la pacata sociedad estadounidense.

En los albores del estreno latinoamericano de la segunda temporada, me he dado cuenta de que hay muchas colegas que no tienen idea de que existe este programa, y queridas amigas, esto no puede seguir así.

Un buen pastel, luego de haber cumplido con los 12 pasos obligatorios y haber conseguido su credencial de lesbiana profesional, y obvio la tostadora de regalo, tiene como obligación moral ver todos y cada uno de los capítulos de The L Word (si es más de una vez mejor aún, porque así suma puntos para conseguir la cafetera).

* ¿POR QUÉ MIRAR TLW?

Vamos a ser claras desde el principio, estamos hablando de una serie toda de chicas, toda de lesbianas, donde hay mujeres tocándose, ¿necesito más datos para convencerlas?

Ojo, los datos se los voy a dar igual, porque no soy de esas que miran algo sólo porque hay dos muchachas guapas enroscadas, bueno en realidad sí (ya sé que a las que me conocen no les puedo mentir), pero ese no es el tema. De vez en cuando me gusta la profundidad (y no sean mal pensadas, ¡cerdas!), los personajes tridimensionales, las situaciones dramáticas, los momentos de comedia. Me gusta la acción y no hablo de explosiones, ni de Tom Cruise colgado de una soga, sino del hecho de que suceda algo que capte mi atención. Y eso precisamente es lo que ocurre con este programa. Siempre pasa algo que me deja con ganas de ver más. Y creo que no soy la única, sino no hubiese tantas fanáticas de la serie.
 

* ¿DE QUÉ TRATA ESTE SHOW?

La serie revolotea alrededor de un grupo de amigas lesbianas de Los Angeles, cuyo epicentro es un bar llamado The Planet. Entre las noches de juerga, el trabajo, la familia y los amoríos, se mezclan las historias particulares de cada una de ellas y comienzan a enredarse sus vidas en idas y vueltas, en relaciones formales o simples escarceos, disfrutando de la vida y también sufriendo sus decisiones.

A lo largo de los 13 capítulos (sin contar que el episodio piloto fue doble) nos fuimos enterando del pasado y presente de sus protagonistas. Muchas cosas han sucedido y otras tantas están por pasar, pero ¿les parece que repasemos un poquito los sucesos más importantes?


¿QUIÉN ES QUIEN?

* BETTE PORTER (Jennifer Beals) Y TINA KENNARD (Laurel Holloman)

Tibette es algo así como la pareja central; la relación troncal por la que pasa la historia y podríamos conectar, de a poco, el resto de los personajes con ellas.
Son las mayores en edad, mujeres treintañeras, profesionales, que son pareja desde hace muchos años, viven juntas y quieren formar una familia. Son la estructura sólida del grupo.
Tina (la encantadora protagonista de La Increíble Aventura de Dos Chicas Enamoradas), antes heterosexual, al menos hasta que una Bette (¿se acuerdan de la actriz de Flashdance que se sacaba el corpiño sin quitarse la remera? Bueno, es ella misma, unos cuantos años más tarde.) de pelo planchado y trajecitos sexies aparece en su vida, ha dejado de trabajar y planea dedicar todas sus energías a quedar embarazada. ¿De que forma? Ese es el conflicto que las aqueja en los primeros episodios, pero luego deciden tomar el semen de un donante afro americano (Bette es mestiza) y noche de pasión mediante, logra quedar embarazada.
Mientras tanto, Bette, el sostén (no sólo económico) de la pareja, sigue trabajando como directora de un pequeño museo de la ciudad. Su lucha, primero contra las autoridades del establecimiento, y luego contra grupos católicos y conservadores, por poder conseguir y presentar la muestra de arte llamada “Provocations” (obras con muchos penes al descubierto, ¡ohhh!, o más bien yo diría, ¡iuuu!) le quitará todo su tiempo y le sacará canas de todos colores (los del arco iris seguro).
Pero rápidamente pasamos de las futuras madres que aburren a sus amigas con explicaciones sobre alimentación, varices, nauseas varias y las hacen asistir a rituales de yoga para bendecir el alma de su futuro hijo, a un inexplicable suceso: Tina pierde a su bebé y ambas quedan, lógicamente destruidas. La pareja tambalea y Bette, a regañadientes, acepta asistir a una terapia grupal de pareja, pero las cosas ya no son iguales.

Cuando una morena carpintera, Candance (Ion Overman) aparece en el camino de Bette, ya nada será lo mismo. Al principio se resiste, pero cae en la tentación y al poco tiempo su mujer descubre el asunto y, sexo violento de por medio, descarga su ira contra la morocha. Con el llanto de Tina termina la temporada y nosotras nos preguntamos como continuará la historia de esta querida pareja.

* KIT PORTER (Pam Grier)

Kit (interpretada por la morena protagonista de Jackie Brown) es tal vez el personaje menos relevante dentro de la serie (y no soy heterofóbica, no es porque sea paki que no es interesante); es más que nada un papel secundario. Viene a colación precisamente por ser la medio hermana de Bette, por parte de padre; un padre al que Bette parece idolatrar, pero que se lleva de los pelos con su hija mayor.
Kit es una ex cantante que ha tenido una moderada fama, pero que cayó en el encanto peligroso del alcohol. Tal vez este sea el tema principal de la pelea con su padre, de eso no estoy segura, pero si seguro, es la causa de la separación con su hijo, ya universitario, que no quiere ni verla. Ahora, recuperada de su adicción a la bebida, Kit intenta mostrarse fuerte, pero aunque flanquea, busca siempre el apoyo en su ruda hermanita, que aunque muchas veces se muestre poco comprensiva, la idolatra y hace mucho por ella.
En los últimos capítulos, en una de esas tanta fiestas donde la mujer pasa música, conoce a Ivan (Kelly Lynch), un drag king muy agradable, que enseguida comienza a cortejarla y al ritmo de “I’m your man”, en una serenata muy especial, le declara su amor. ¿Qué pasará con el último bastión hetero del programa? ¿Se rendirá ante los encantos de Ivan?


* ALICE PIESZECKI (Leisha Hailey)

Ella es algo así como el alma del grupo. Sirve de nexo, agrupa y nuclea. Ha tenido un romance con Bette, al menos un toco y me voy, y ha revoloteado entre otras. Es la ingeniosa, la absurda, la de las ideas locas. Alice (la única lesbiana declarada de la serie) es periodista, bisexual, hija de una actriz venida a menos, que suele volverla loca. Ha tenido relaciones y affairs, pero aún no ha encontrado a la persona indicada, que suele buscar sin distinción de sexo.
Volvió a una ex novia malvada (Rose Troche) y pasó por las manos de Lisa (Devon Gummersall), una hombre identificado como lesbiana; en definitiva, un tipo que quería tener sexo tántrico con ella y prefería usar un dildo antes que su cuerpo.

Pero lo importante de Alice es como sus ojos se van desviando y su interés parece centrarse en alguien más cercano. De a poco vemos muestras de afecto y muchos celos hacia su mejor amiga, Dana, que se terminan de comprobar ante una situación en donde ella parece perderla. El beso del capítulo final entre las dos fue maravilloso y también extraño. Ahora queda ver que pasará, y si tenemos suerte tal vez las vidas de estas dos se entrecrucen, y más suerte aún, si sus cuerpos lo hacen.
  ;)

* DANA FAIRBANKS (Erin Daniels)

Hablando de amigas que se gustan, obvio está la sensacional Dana, una muchacha tímida, algo tonta, pero encantadora. Es aquella a la que nada le sale bien. Es, como dicen sus amigas y su novia, “so, so gay”, que la gaydad se le sale por los poros cada vez que transpira con la raqueta en la mano.
Dana es una conocida tenista que, justamente debido a esto y a sus padres republicanos, intenta mantener el bajo perfil y sus inclinaciones sexuales en el closet. Pero obvio, no es una tarea fácil. Cuando se canse de llevar a su compañero de dobles (también gay) a cuanta fiesta aparezca, conocerá a Lara (Lauren Lee Smith), una hermosa chef que no hace más que enviarle comida para intentar conquistarla, aunque la señorita Fairbanks necesite de una sesión de espionaje con sus amigas para descubrir que la colorada es también lesbiana.
Lamentablemente su romance acalorado y tierno dura poco; Dana no puede salir a la calle de la mano con su pareja, y eso a Lara le molesta (¡obvio!). Una lastima, hacían linda pareja. De todas maneras no faltaba mucho para que, sponsor mediante, Dana realice su “coming out” (incluso ante sus padres conservadores, a los que la noticia no los alegra en demasía) y se convierta en la Anna Kournikova gay. Así su fama y su éxito entre las chicas crecerán rápidamente. Tonya (Meredith McGeachie), una tóxica mujer que muere por acostarse con una celebridad, se prende de ella y pronto las chicas anuncian su casamiento.

Pero ¿qué le pasará por la cabeza a esta señorita deportiva, cuando su mejor amiga llegue a su puerta y le robe un beso?… tendremos que esperar… pero amigas, ¡falta poco!

* SHANE MCCUTHEON (Kate Moenning)

El personaje al que Kate Moenning presta su figura andrógina es algo complicado de describir. No es simple, pero tampoco complejo; Shane parece ser de ese tipo de personas que respiran porque el aire es gratis y están donde están porque la vida los dejó parados en ese exacto lugar, y no se hacen demasiadas preguntas al respecto. Es extraña, espiritual, observadora, liberal; con una filosofía de vida que no todos comparten, pero a ella eso la tiene sin cuidado, porque parece no darse cuenta que a veces hay más mortales alrededor. Y aunque suele parecer trivial, de vez en cuando asoma un costado sabio que deja con la boca abierta a cualquiera (Yoda, como dice su amiga Alice).
Esta estilista de pasado misterioso (aunque algunas cositas hayan salido a la luz, como su gusto por las drogas y una vida juvenil en las calles haciéndose pasar por hombre) es la rompecorazones del grupo (como dirá Bette en el capitulo piloto, “cada vez que Shane entra en una habitación, alguien sale llorando”). Y salvo sus amigas, parece no quedar nadie en Los Angeles que no haya sucumbido a sus encantos. Las noches pasan, y muchas pasan por su cama, pero el amor parece no llegar, y ella lo prefiere así, ya que no quiere relaciones. Pero cuando Rosanna Arquette se cruce en su camino las cosas cambiarán, y la mujer casada de alta sociedad romperá su corazoncito. Pero no sé porque, me parece que esto a Shane no la afectará en demasía.

* JENNY SCHECTER (Mia Kirshner) Y TIM HASPEL (Eric Mabius)

La pareja que conformaban el entrenador de un equipo de natación  de secundaria y una joven escritora que llegaba al barrio para vivir con su novio, parecía ser la única opción heterosexual dentro de este universo sáfico del que veníamos hablando. Pero ni bien llegada Jenny, pudimos observar la curiosidad en sus ojazos azules y notamos en seguida que las cosas no serian tan fáciles para el pobre Tim. Y digo pobre no porque me compadezca de él, sino porque el tipo no se merecía nada de lo que paso. Tim era el muchacho ideal, alto, rubio, fornido (¿no parezco re paki? ¿Me sale creíble?), con musculitos marcados, simpático, atento; sí, sí, todo un personaje, sabemos que en la realidad eso no existe, pero al menos así lo mostraban. Tenía a Jenny como una reina, y se ponía contento al saludar a su pareja de vecinas lesbianas (Tibette).
Obvio, así como era de caballero, era de ciego. Ya que en sus propias narices Jenny estaba comenzando a vivir experiencias distintas, y no justamente para tomar como material de escritura. Jenny quedó con la boquita abierta ni bien Marina le comenzó a hablar de literatura con ese acento extraño y su voz gruesa. El beso en el baño fue apasionado e interesante, y la cama que estaba tendida no se hizo esperar.
Jenny se remordía la conciencia, pero no podía dejar de caer en las manos (jajaja) de Marina cada vez que se la cruzaba. Lo que siguió fue patético. Tim la enganchó con la morocha entre sus piernas y se pudrió todo. Se la llevó de los pelos a casarse en alguna capillita perdida, la dejó en su noche de bodas y ella anduvo deambulando, sucia y drogada con un hongo alucinógeno. La separación era inminente.

Pero Shane no fue la única con el corazón roto. Marina se encargó de destrozar el de Jenny. Igual, al fin y al cabo, mucho no le importó. Su cuerpito diminuto (y esquelético) tenía nuevas cosas por hacer y descubrir. Y seguro lo seguirá haciendo en la nueva temporada.

* MARINA FERRER (Karina Lombard)

Marina (la indiecita pareja de Brad Pitt en Leyendas de Pasión) es el tipo de persona que uno se puede encontrar en un crucero de lujo, o sentada en una pequeña mesa al costado de una antigua construcción, tomando un café en una villa Toscaza, pero nunca comprando pelones en la verdulería de la vuelta. Una extranjera con clase, que aunque no esté bien vestida, con sólo la posición de su cuerpo nos damos cuenta que es especial. Es elegante, inteligente, seductora y más étnica que Nueva York.
Dueña de una belleza exótica y de un café llamado The Planet, lugar de reunión del grupo, Marina trabaja a la par de sus empleados, conversa con ellos en cuanto idioma se te ocurra, canta “Un Año de Amor” frente al espejo, y encima, todavía tiene tiempo de andar convirtiendo heterosexuales. Ni bien posó sus ojos sobre Jenny, Marina sabía lo que quería, y por supuesto lo consiguió. No le molestó el escarceo a escondidas y menos figurar, como si nada, en una cena dada por Tim o compartir con él un partido de pool.
Cuando el novio asombrado la descubre arrodillada frente a su novia, ella se pone de pie, altiva y pasa a su lado sin que el musculoso mueva ni un pelo (aunque yo tuviera ganas de llenarle la cara de dedos).

Después no se hace cargo, no le importa, y ooops, Jenny descubre que la mujer tiene una relación de años con una modista, Francesca (Lolita Davidowich) que es casi tan cool como ella. Después enloquece y hasta intenta soplarle el nuevo filito de Jenny, pero todo termina en nada. Se sabe que Karina Lombard dejó el programa por diferencias de cartel. En fin, creo que en la nueva temporada extrañaremos esa voz tan particular.

Y eso es más o menos todo lo que les puedo contar y que será de importancia para encarar la nueva temporada que se acerca (Domingo 23 de Julio a las 23 horas, obvio por Warner Channel). Y aunque seguro ya no será la mirada inocente de Jenny la que nos lleve, con curiosidad, a través de este universo sumamente interesante, creo que The L Word seguirá ofreciendo una mirada cruda y seria sobre el lesbianismo, pero sin dejar de ser, a la vez, fresca, tierna y muy natural, porque después de todo… “algunas chicas, prefieren chicas”. 

Posted by Debora Dora