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Eran las 16:15 del día sábado 25 de noviembre cuando Debora Dora (de ahora en más sólo D.D.) caminaba tranquila hacía la Plaza de Mayo, epicentro de la ciudad desde aquella mítica “segunda fundación” de Buenos Aires, cuando Juan de Garay, en 1580, decidió que aquel preciso lugar frente al río, sería donde establecería la ciudad y puerto de Santa María de los Buenos Aires. Con toda la solemnidad que despiertan en ella los lugares de carácter histórico, más si aún se conservan vestigios de aquellos primitivos años, se dirigió hacia la antigua Plaza Mayor, escuchando a Black Eyes Peas, con su mochilita de Bob Esponja (¿de qué se ríen?) en la espalda y con algo de expectativa. Al llegar a la Casa Rosada (“Gays al poder, la Casa es Rosada”, muy buena frase) se encontró con todo vallado, no entendía nada: ni autos ni personas podían acceder por Rivadavia; en fin, tarareando Pump It tuvo que volver sobre sus pasos y darle la vuelta a la manzana. “Nos quieren encerrar” fue lo primero que pensó al ver a todos aquellos policías tras el vallado.
Y así fue como llegó a la Plaza de Mayo, que comenzaba a vestirse de fiesta temprano, es que en este preciso lugar, que ha visto el nacimiento de una gran ciudad, luchas civiles, manifestaciones, movilizaciones espontáneas, disturbios y festejos, fue el elegido para llevarse a cabo la “XV Marcha del Orgullo Gay”, como siempre, organizada en el mes de noviembre. La gente recién estaba llegando. El escenario, listo para recibir a todos aquellos que hablarían durante el primer acto (representantes de diversas entidades GLTTBI), y sobre el primer tramo de Av. De Mayo se extendían algunos puestos (el mejor Rebel Button, por supuesto) que conformaban la denominada Feria del Orgullo: pines, remeras, parches, tazas y otras cositas más, todas con símbolos o alegorías a lo festejado, se vendían en los puestos más cercanos al Cabildo. Del otro lado de la calle, los stands más serios (bueno, salvo en el que las chicas vendían banderas coloridas o en el que una de las integrantes de La Fulana (justamente la encargada de la organización de los puestos, muy simpática, por cierto) medía con un eje cartesiano nuestra orientación sexual. Además, la marcha es el lugar ideal para reencontrarse con gente, así que la muchacha volvió a ver a chicas del gremio que hacía tiempo que no se cruzaba, y se dedicó a observar a los distintos individuos que se acercaban al lugar: algunos tímidos, otros alegres, cantando, agitando banderas, disfrazados, con amig@s, parejas o solos. O como ella misma, que estaban allí esperando a alguien. Sí, su socia nunca llegó, que se le va a hacer… pero querida Báthory, aunque la bondadosa y para nada rencorosa D.D. absolvió todos tus pecados, decidió seguir torturándote desde este escrito. Jua jua jua. Ya
para esa altura algunas banditas de rock tocaban sobre el escenario, el
ambiente de alegría se iba creando y la gente seguía reuniéndose en la
plaza, como la fotógrafa de En Amazonia, que la esperaba
junto a la Pirámide de Mayo, lista para comenzar su jornada, no sin antes
colgarse al bolso (no voy a decir que era una cartera, niña, porque sino
le quitamos
todo lo lesbico al asunto) una bandera. A esta chica, una de los tantos
pakis que la socia de Báthory (que hay que recordar que
no estaba presente) arrastró hasta allí, aunque bueno… ¿paki? en fin,
no nos adentremos en terrenos pedregosos, le fascina sacar fotos, así
que liberó su arte con la camarita y salieron cosas muy buenas, debo decir.
En un momento se le dio por las chicas travestis, que obvio, como siempre,
son las reinas del día, con sus vestidos esplendorosos, aunque algunas
no tanto, y es mejor que se cubran. Y estuvo un buen rato intentado que
nadie se cruzarapara poder fotografiar a los muchachotes del Leather
Club portando su Para las 6:30 el lugar estaba casi lleno; la cantidad de gente era increíble. Jóvenes, y otros que no tanto, argentinos y extranjeros, lesbianas, gays, travestis, transexuales y curiosos se preparaban para salir. Muchos grupitos aprovechaban para asolearse: sí, aunque estaba pronosticado lluvia, el tiempo nos dejó festejar tranquilos. Aunque la lluvia en este caso no es mala, convengamos que después de que para el agua, llega el esperado “arco iris”. Otros se sentaron sobre el pasto a charlar o a disfrutar de unos ricos mates, como es el caso de D.D., que luego de haberse encontrado con su grupete, se acomodaron en un rincón para hacer la previa. Los camiones estaba repletos y listos para salir, la gente comenzó a avanzar llenando la Av. De Mayo (que gracias al Gobierno de la Ciudad, que por una vez se portó, se pudieron colocar banderas de la diversidad a lo largo de la calle) ruta indicada para llevar a cabo esta marcha que comenzó pasadas las 19 horas.
Adelante nuestro interrumpía la marcha y la diversión un vehículo del movimiento socialista, que si bien nadie puede decir que lo que reclama no sea justo o que much@s de nosotr@s también pretendamos todo eso, era muy molesto. No sólo porque era pura política, sino porque los cánticos desafinados nos daban ganas de arrancarnos las orejas y lanzárselas a los curiosos que miraban desde las ventanas o que se ubicaban en las bocacalles. Mientras
las integrantes de La Fulana abrían paso, el camión que publicitaba
a la disco XO cargaba con muchas Estaba repleto de Amazonas, D.D. se aventura a decir que había más cantidad de mujeres que de hombres. Muchas chicas jóvenes, más aún adolescente, es que ahora la salida del closet se da cada vez a más temprana edad. Y ella jura y recontra jura que no miró a ninguna de estas “no tan Lolitas”, a ver si todavía marcha presa por abalanzarse sobre menores de edad. A quien sí miró fue a la chica de bermudas camufladas que estuvo un rato atendiendo el puestito de onda sado-maso, a la que observó por bastante rato, le entregó un folleto y después la vio de la mano de otra muchacha, rompiéndose así su corazón… bueno no fue tan así, pero aún está esperando impaciente que lea esta nota en la página y le pase su mail… Cerca de las 20:30 estábamos arribando a la Plaza de los 2 Congresos, pero aún faltaba mucha gente por llegar, así que por supuesto el acto de cierre, el show de Leo Garcia y la entonación de “Soy lo que Soy”, comenzaron más tarde. Y como D.D. es una chica trabajadora (no por elección propia, pero bueh…) tuvo que marchar, pero esta vez para el casino, con sus compañeritas, obvio sin dejar de flamear la bandera o de divertirse.
¡Que loco que es escribir sobre una misma en tercera persona! No fue por nada en especial, sólo estaba aburrida, así me divierto yo (¡NERD!) ¡Hey! ¿Quién dijo eso? En fin… nos hemos divertido, hemos bailado, marchado por nuestros derechos, tomado conciencia de las cosas que aún no poseemos, pero que queremos alcanzar, solidarizándonos con todos los sectores que forman parte de la Comunidad. Se calculan unas 15.000 personas, tal vez más, tal vez menos, pero lo cierto es que hubo muchísima gente, diferentes entre sí, porque la diversidad era la que primaba, y todos juntos allí reunidos con el mismo fin: sentirse orgullosos de lo que somos…
Quiero agradecer
a los que me acompañaron: Báthory… ah, no, cierto que ella no fue… ya
no me acordaba…
“Ok, aca hay una foto de la gente que vino conmigo, a ver
como andan las Amazonas con su gaydar adivinando cual de las chicas aquí
presente es Debora Dora.”
Posted by Debora Dora |
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