XVI MARCHA DEL ORGULLO




“Va a estar bueno Buenos Aires”, rezaba hace un tiempo el slogan de una campaña política para elegir Jefe de Gobierno de la ciudad, y ahora, que tenemos al candidato electo, nos damos cuenta de que “no va a estar tan bueno Buenos Aires”. Una lástima, ya vamos viendo como se viene la gestión de los nuevos dueños del poder.

¿Qué pasó este año a diferencia de los otros? ¿Por qué cobrarnos el uso de los baños químicos y de la limpieza? ¿Por qué escatimar el sistema de sonido, luces y escenarios? ¿Nuestra comunidad no tiene tanto derecho como todo el resto de los ciudadanos a manifestarse? Ah, no, cierto, si es justamente esa una de las razones por las que estamos marchando en primer lugar.

Pero no importa, porque el sábado 17 de noviembre se vistió de gala y les hizo pito catalán a todos aquellos que nos quisieron arruinar el día. Ni la lluvia, ni el gobierno, ni la mala onda pudo con nosotr@s, y la XVI Marcha del Orgullo Lesbico, Gay, Trans, Bisexual se llevó a cabo con la misma algarabía de todos los años, e incluso con mucha más gente; los organizadores anunciaron, al finalizar la jornada, que más de 25.000 personas se habían hecho presentes durante la tarde.


Y, obvio, queridas colegas que Debora Dora fue una de ella, y además, aunque nadie lo pueda creer, mi querida socia y amiga Bathory tambiénasomó la nariz, incluso llegó antes que yo… ¿quién lo hubiese dicho?
Este año no pude hacer mi crónica porque no arribe temprano para observar todo lo que sucedía desde el inicio de la Feria del Orgullo, a las 15 horas. Es que D.D. venía de otra marcha, lo que pasa que ahora anda de piquetera en la puerta del Casino, agitando banderas y entonando cánticos en contra de la empresa y del gobierno. Ah, sí y además de todo intenta mudarse. Así que agotada llegué a la Plaza que ya desbordaba de gente que se paseaba entre los puestos (muchos más que los del año pasado) que ofrecían todo tipo de merchandising queer, que obvio, con mis amigas anduvimos comprando.

El sol pegaba duro y parejo, y los concurrentes buscaban la sombra mientras esperaban que se de comienzo a la marcha, que recién partió de Plaza de Mayo pasaditas las 19. Convengamos que intentar llegar a la Av. De Mayo, por donde marchó la caravana, compuesta por unos cuantos camiones llenos de personas que bailaban, gritaban y cantaban, fue catastrófico. Y yo no podía creer la cantidad de gente que se había juntado para celebrar una vez más nuestro orgullo, y recordar los terribles hechos de Stonewall.

Íbamos apretados, pero íbamos todos juntos, sin importar el sexo, la edad, el color o la religión. Caminábamos, bailábamos al ritmo de la murga o de la Lesbianbanda, reíamos, agitábamos nuestras banderas del arco iris (símbolo de la diversidad), nos paseábamos content@s en nuestros atuendos (ay, chicas, cada vez más me doy cuenta de lo acertada de mi investigación sobre la vestimenta de las lesbianas), íbamos tomad@s de la mano, abraza@s y sin reparos nos besábamos frente al mítico Café Tortoni, al Palacio Barolo o en medio de la 9 de Julio, donde una inmensa bandera fue desplegada para tomar fotografías de cara al obelisco.

Estuvieron presentes gran cantidad de entidades como la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), encargadade la organización; ATTTA (Asociación Travestis, Transexuales, Trangeneros Argentinas); FALGBT (Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans); GLOBA Diversidad (Gays y Lesbianas del Oeste del Gran Buenos Aires); La Fulana; Puerta Abierta y la Casa Brandon, a las que se sumaron además el Inadi (Instituto contra la discriminación de Argentina) con María José Lubertino a la cabeza, La Casa del Encuentro, El Club de Osos, Grupo Nexo y la Fundación Buenos Aires Sida.

La tarde cayó sobre la ciudad y cada vez era más la gente que llegaba a la Plaza de los Dos Congresos, donde, frente al Congreso de la Nación tuvo lugar el acto de cierre, con show, abucheo (esta vez dedicados con todo cariño al divino Cardenal Bergoglio) y la conducción de Osvaldo Bazán y Daisy May Queen.

El final fue a todo trapo con un conmovedor discurso de Cesar Cigliutti, presidente de la CHA, que, encargado del cierre, volvió a referirse a todas las cosas que nos llevaron una vez más a reunirnos frente al Congreso para peticionar lo que nos corresponde: matrimonio para personas del mismo sexo y sanción de la ley de género. No olvidando la pronta derogación de las legislaciones contravencionales discriminatorias que abundan en muchas provincias de nuestro país y que rigen desde la época de la dictadura. Y por qué no, la separación de la Iglesia del Estado, que tan bien nos vendría.

Marchamos por la LIBERTAD. Libertad para poder decidir sobre nuestro destino, sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra propia felicidad.

Marchamos por la IGUALDAD. Una igualdad para poder ser tod@s diferentes. Igualdad jurídica, igualdad ante la ley, igualdad para poder tener los mismos derechos.

Marchamos por la DIVERSIDAD. Para poder celebrar nuestras diferencias y todas aquellas cosas que nos hacen únic@s.

El año que viene tendremos otra consigna, pero mientras tanto, tenemos 364 días para seguir luchando por todo esto, que al fin y al cabo es nuestro.

 

Posted by Debora Dora
Fotos: e-zotic + Juliet