CRÍTICAS – CAPADOCIA

 

 

 

 

 

 

Para todas aquellas personas que gustan de las buenas series, enterarse de que HBO ha producido un nuevo show debe, sino alegrarlos, al menos interesarlos en saber de qué se trata. Los Sopranos, Six Feet Under, Carnival, Big Love son algunos de los más famosos que fueron realizados especialmente para esta señal de cable. La calidad de sus proyectos está a la vista: grandes historias, excelentes producciones, reconocidos actores y decenas de premios conseguidos (cuántas veces estas series han desbancado a aquellos programas armados para la televisión de aire en la entrega de los Emmy o los Globos de Oro), son el sello de la confianza que se le puede tener a cualquier proyecto que lance. Algo similar sucede con las series que han sido creadas especialmente para el mercado hispanohablante, a través de la división HBO Latin America, como Epitafios o Mandrake. Por eso, no era tan extraño que la primera producción realizada en México también creara expectativas: Capadocia.

Sí, Capadocia como la antigua ciudad de las míticas Amazonas, tal vez porque esta serie cuenta historias de mujeres guerreras, de mujeres que deben luchar para sobrevivir. Pero no, lejos de portar un arco y eliminar hombres a su paso (aunque deberían hacerlo), estas Amazonas modernas, tan fieras con sus predecesoras, deberán soportar al sistema, pagar por hechos cometidos y otros tantos tergiversados, y matar o morir en esta cárcel de mujeres.

Sí, una cárcel de mujeres. Pero esperen, no dejen de leer, denme el beneficio de la duda. Está bien, me pueden decir que al fin y al cabo, y sin distinción de sexos, las historias que tienen como epicentro una cárcel son siempre iguales. Sí, puede ser, pero a veces hay que prestar atención a la manera en que están narradas, observar sus personajes, captar las diferencias. Se los prometo, Capadocia vale la pena.

La cosa es más o menos así, un reclusorio como cualquier otro, ubicado en la ciudad de México (aunque podría ser alguna otra ciudad latinoamericana) parece querer contarnos las desgracias que se suceden entre sus paredes de concreto: drogas, violencia, la supremacía del más apto (apta, en este caso), la corrupción de los encargados de manejar los asuntos del lugar y un largo y detestable etcétera. Hasta ahí parece que eso será todo y sí, puede arrancar algún bostezo, pero en realidad la historia dará un giro y el trasfondo se tornará mucho más interesante.

Un motín (creado con intenciones muy concretas), desatado en esta cárcel de mujeres, pone en la mira pública el estado del sistema penitenciario del país y revuelve las aguas, trayendo nuevamente a la orilla un asunto que había quedado relegado: el de los reclusorios privados. Mientras que Teresa Lagos (Dolores Heredia), una abogada y defensora de los derechos humanos, a regañadientes se ve envuelta en la concreción de este proyecto, por ser la ex mujer del gobernador (Marco Antonio Treviño), Federico Márquez (Juan Manuel Bernal), un gay fiestero e inescrupuloso cuyo oficio no queda demasiado claro, ve el signo pesos entre los barrotes.

Teresa quedará al frente de Capadocia, como se da a llamar a este nuevo penal, intentando defender a las presas, otorgándoles mejores situaciones higiénicas, asistencia psicológica y la posibilidad de rehabilitarse. Pero deberá enfrentarse a los accionistas que, en realidad, solo ven en este nuevo “negocio” la posibilidad de conseguir mano de obra barata para trabajar en la confección de lencería, utilizando a las reclusas como esclavas “legales”.

Parece que los honestos no tienen muchas esperanzas de triunfar en esta historia, que entrelaza varias vidas entre las calles del DF y los pasillos de la moderna cárcel, que recuerda a una especie de Gran Hermano, desde donde Isabel (Silvia Carusillo, símil Veronica Mars pero adulta), la coronela a cargo de la seguridad del lugar, controla todos los movimientos.

Uno de los casos centrales es el de Lorena (Ana de la Reguera), la típica ama de casa perfecta con tres hijos hermosos y un marido buen mozo (¡qué antigua, DD!), que ve su vida patas para arriba cuando encuentra a Ken con una Barbie que no es ella, sino su mejor amiga. Cuando la otra mujer muera accidentalmente, Lorena irá a Capadocia sin escalas. Allí, bonita, o te haces fuerte o te morís, esa es la ley de la selva.

Especialmente cuando la reina de la selva, en este caso, no sea un león sino un ciervito, sí, sí, es que así apodan a la líder: La Bambi (Cecilia Suárez). Esa mujer de pelo trenzado, mirada que mezcla inocencia y odio, será un elemento decisivo en el funcionamiento del reclusorio. Perdidamente enamorada, o tal vez solo obsesionada, de La Colombiana (Cristina Umaña), hará lo imposible por tenerla cerca de ella, y esta Colombiana, que ha pasado por tanto hasta llegar aquí, se mueve entre la libertad añorada y la resignación.

Conocer el costado humano (muchas veces escondido bajo capas y capas de simulada fortaleza) de algunas presas, para luego enterarnos de la causa que las llevó tras las rejas, es uno de los puntos a favor de esta serie que ya prepara su segunda temporada.

Durante los 13 capítulos, los guionistas Guillermo Ríos, Laura Sosa y Leticia López, entre otros, nos dejan ser testigos de la creación de este nuevo lugar, compadecernos de víctimas, no tan inocentes, de un sistema corrupto que chorrea irregularidades por donde se lo mire. Sin moralinas, y observando las dos caras de una misma moneda, la reflexión del espectador es obligada.

Amazonas, amazonas, obviamente que los asuntos sáficos se desarrollarán en el encierro. ¿Cuántas de estas mujeres son realmente lesbianas o bisexuales? Sí, nos lo podemos preguntar, pero tal vez jamás encontremos respuestas y perdamos tiempo y detalles riquísimo que llevan a comprender el comportamiento humano. ¿Deseos carnales? ¿Amor real? ¿Necesidad de afecto? ¿Quién sabe?

¿Si hay escenas de sexo? Ay, chicas, qué preguntonas. ¡Obvio! Después de todo es HBO, de todas maneras tampoco se esperen una XXX, pero algo es algo. Y sí, también nos podremos recrear la vista, ¡qué ansiosas que están hoy, che!

La reconocida actriz Ana de la Reguera (Ladies Night), dueña de unos ojazos hermosos, está bastante bien, y ni hablar de Cecilia Suárez, otra famosa cara de la televisión azteca, que protagonizó Sexo, Pudor y Lágrimas e incursionó en Hollywood con el bodrio de Spanglish. ¡Bambi, llevame a tu celda! Y por otra que me dejaría castigar es por la Coronela, alguien que le diga a esa mujer que debería ser lesbiana, vamos, tiene toda la pinta, ¿cuándo se va a dar cuenta?

Además de los excelentes actores, entre los que también podemos destacar a Enrique Singer, Aida López y Luisa Huertas (El Crimen del Padre Amaro), una historia solida e interesante, una desgarradora escenografía y una música acorde (¡y muy buena!), Capadocia es una de esas series para ver completas sin perder detalle, que además guarda en su interior interesantes detalles sáficos.

¡Ya está recomendada, después no me lloren!

 

Posted by Debora Dora