CRITICAS – FINGERSMITH
Hace mucho tiempo que en mi videoteca descansa una miniserie inglesa, realizada por la cadena BBC, cuyas protagonistas, casi rozándose descaradamente desde la tapa, me incitan a meterme en su mundo. Me vengo resistiendo, porque estaba ansiosa de que nuestro canal favorito (I-Sat… obvio) nos de el placer de trasmitirla a través de su pantalla, pero como yo no soy de madera, y se ve que HBO aún no cedió los derechos para trasmitirla por otros canales de cable, caí en la tentación y me dije… “es hora de escabullirme en la Inglaterra Victoriana y dejarme atrapar por esta historia”.
Y es que Fingersmith tiene la mejor publicidad; no la que se consigue pagando en canales, radios o periódicos, ni siquiera el boca a boca, que tan eficiente puede ser en algunas ocasiones. Estoy hablando del pasado directo, del CV de sus creadores, de tener la firma de la gran Sarah Waters, autora de la excelente Tipping the Velvet, que tan locas nos volvió en su momento.
Así que con expectativas, me senté decidida a dejarme envolver por los extraños personajes que brotaron de la pluma de la escritora inglesa y se imprimieron con avidez en su tercera novela, ganadora de unos cuantos premios y elogiada por la critica especializada, adaptada en una mini serie de 180 minutos, dividida en tres partes.
Contarles de qué trata Falsa Identidad (como se conoce al libro en español) sería meterme en terreno pedregoso; con riesgo de caer en la tentación de develar algunas de las intrigas que nos mantienen en vilo con el correr de los minutos. Pero voy a hacer el intento, a ver si logro captar su atención.
Maud (Elaine Cassidy) es una huérfana que siendo adoptada por su no tan agradable tío (Charles Dance), vive para ayudarlo a clasificar los libros que pueblan la biblioteca que cuida con tanta obsesión. Una joven que nunca ha salido de los límites de un caserón y solo vive a través de lo que puede llegar a pispiar cuando estas extrañas obras literarias llegan a sus manos, curiosamente siempre cubiertas por guantes.
Un buen día, un caballero educado y gentil llega a la casa y se interesa por ella, pero luego sabemos que el tal Sr. Rivers (Rupert Evans) es en realidad un estafador y de caballero tiene solo el apodo (sus allegados lo llaman “gentleman” que en ingles significa precisamente caballero), y que todo lo que desea es quedarse con la fortuna de la joven Maud, que solo heredará si contrae matrimonio.
El encantador hombre no tiene ningún problema en abandonar su soltería, pero para casarse necesitará la ayuda de una chica que se haga pasar por la nueva doncella de la rica joven. Y es aquí donde entra Sue (Sally Hawkins), otra huérfana, que tuvo la desgracia de ver la muerte de su madre en la horca, y que ha sido adoptada por una mujer (Imelda Stauton) cuya casa es el epicentro de una banda de ladrones (de aquí el título, Fingersmith, que literalmente significa “alguien que tiene mucho talento en el uso de sus manos” [de nuevo, curiosa elección de nombre ha hecho esta reconocida autora de literatura lesbica], y como comúnmente se llama a los rateros), de la cual, Sue es una de las mejores.
Con dudas, la chica se presta a participar del engaño del que será víctima la pobre Maud, pero las cosas se complicarán cuando, con un falso nombre, Sue arribe a la mansión y conozca a esta señorita, y ambos mundos choquen y tambaleen.
Debo ser sincera, el primer episodio apenas logró atraparme. Me interesó la historia y los personajes, pero no sé… le faltaba
algo… Y aunque mis expectativas se hayan cumplido en otros aspectos (ya se imaginarán cuales…), no terminó de convencerme del todo.
Pero, por supuesto, me senté a ver el segundo capítulo; quería saber qué iba a pasar con las chicas. Y, guau, debo decir que a medida que avanzaba el relato, me intrigaba aún más y más y terminó por propinarme una inesperada cachetada que me dejó cabeceando lo suficiente como para querer ver en seguida lo que seguía.
Lamentablemente, las obras de Sarah Waters son demasiado extensas como para reducirlas a tan poco tiempo, y más allá de que la escritora haya asegurado que es una excelente adaptación de su libro, estoy casi segura de que todas las que no lo hayamos leído nos quedamos con más de una cosa colgada.
El desenlace se hace demasiado apresurado y mucha información de interés queda en el tintero, así como el suspenso, tan bien creado y mantenido durante la mitad de la serie, cae en picada y nos deja rascándonos la barbilla. Todas las historias cierran, pero más de un interrogante quedará flotando.
Si bien es algo floja en cuanto su totalidad, la serie tiene una cuidada puesta en escena, un excelente vestuario y dignas actuaciones. De todos modos, lo que logró Fingersmith es hacerme desear tener ese enorme libro entre mis manos y saborearlo con mis propios ojos, además de confirmar lo grandiosa que es esta autora, y lo jugados que son los productores y directivos del canal al pasar este tipo de contenidos en la televisión abierta.
En cuanto a actores… veamos, la cara más conocida es tal vez la de Imelda Stauton. Esta londinense actriz de teatro se convirtió en la insoportable Dolores Umbridge, en la última película de Harry Potter, además de haber protagonizado Vera Drake y participado de Sensatez y Sentimientos, Nanny McPhee y Escritores de la Libertad.
Así como Charles Dance es un reconocido actor de teatro y tiene una amplia filmografía, Rupert Evans suele aparecer seguido en la televisión británica.
En el caso de las jóvenes actrices, si bien no son demasiado famosas, tienen en su haber unas cuantas participaciones en el mundo del espectáculo. La irlandesa Elaine Cassidy, que aquí le presta el cuerpo a la joven Maud (y que debo decir que con sus ojos achinados y expresivos, me encanta… sí, sí, lo sé, tengo un gusto bastante peculiar), interpretó a la sobrina de Hitler en el drama hecho para televisión, llamado Uncle Adolf; a una de las criadas en la excelente Los Otros, y su carita también puede ser vista en The Lost World, un filme que suelen trasmitir seguido por el familiar canal Hallmark.
Sally Hawkins tiene una cara que no desentona en los relatos de época, por eso no me pareció raro verla interpretando a Sue, pero de lo que luego me di cuenta, al rato de observarla de cerca, es que su rostro ya lo había visto en otro lado con ropajes similares y sí, se trataba de Tipping the Velvet, donde hace una aparición como mucama que termina enredándose en una cama con la protagonista. Además, Hawkins aparece en la ya nombrada Vera Drake y en papeles menores en producciones televisivas.
Y llegando a la parte picante, mis queridas colegas, sí que las hay. Si bien a diferencia de la picaresca Tipping… en Fingersmith no hay ningún desnudo, lo que obviamente nos deja con ganas de ver mucho más, aquí hay un par de escenas donde las cosas se insinúan y se calienta la pantalla. Los escasos encuentros de las chicas son tan clandestinos como excitantes, y cuando las bocas chocan con desesperación estamos deseando que nada sea dejado fuera de plano.
Si Falsa Identidad es tan buen libro como El Lustre de la Perla, ya lo estoy recomendando, aunque conseguir las obras de esta autora no solo es complicado, también resulta bastante caro.
Posted by Debora Dora