SUGAR
RUSH
"Que tu mejor amiga no sea lesbiana también puede ser un problema", con
un interesante latiguillo, como de costumbre, I-Sat nos presenta, a pocos
meses de su estreno, una nueva serie británica.
Sí, es cierto, que tu mejor amiga no sea lesbiana puede ser un problema;
también lo puede ser el que lo sea, o que sea bisexual o eximia catadora.
Paki, queer o bi, todo es complicado en esta vida, más aún si sos adolescente
y empezás a formar tu personalidad, a organizar tus gustos, a buscarte,
con todo lo que acarrea no poder encontrarte tan fácilmente como quisieras.

Y peor aún si a todo esto sumamos una familia disfuncional (bueno, ¿que
familia no es disfuncional en estos tiempos?). Eso es precisamente lo
que le sucede a Kim (Olivia Hallinan), una quinceañera, virgen
y gay, como ella misma se define, que se muda a la ciudad de Brighton
con su extraña familia. Un padre (Richard Lumsden) buenaso (aunque
un poco más boludazo), algo loser, que constantemente quiere acercarse
a su hija. Un hermano menor (Kurtis O'Brien) que cree venir de
otro planeta, un freak que lleva una pecera en su cabeza. Y una madre,
a quien Kim llama por su nombre, Stella (Sara Stewart), que en
realidad parece más su hermana, no sólo porque es joven, sino porque se
viste como una pendeja y tiene una actitud constante de adolescente. Además
se acuesta con el carpintero en sus propias narices, lo que la desconcierta
aún más. ¿Se lo dice a su pobre e infeliz padre? ¿Lo oculta y le hace
la gamba? Si la verdad sale a la luz, ¿sus padres se divorciarán? También…
para no tener problemas…
Kim, en el fondo, también se siente de otro planeta, y cree no tener nada
en común con su familia. Se siente alienada y desconcertada ante su nueva
vida, más aún desde que una voluptuosa morocha se cruza en su camino.
Sugar (Leonora Crichlow) es su opuesto: carismática, atrevida,
sexy. Sugar se atreve a todo; se sabe linda y lo aprovecha. Se acuesta
con todos, menos con su amiga, que se la pasa babeando por ella, y a cada
minuto que transcurre se le hace más complicado ignorar sus sentimientos
y aún más la lujuria (por no decir, la simple calentura) que despierta
en ella la cercanía de su amiga, y únicamente "amiga heterosexual". Aunque
por momentos parece que la idolatra e intenta ser como ella, más que querer
llevársela a la cama, aunque eso es lógico a esta edad. Pero su cepillo
de dientes no piensa lo mismo…
I-Sat (como adoramos este canal, convengamos, ¡es lo más! Debe ser la
única señal de cable que se juega un poquito con su programación y a nosotras
siempre nos deja contentas y conformes) la presenta como una serie para
adolescentes (aunque con un contenido para mayores de 18, en realidad),
donde el lesbianismo juega un interesante papel. Aunque yo no lo creo.
La supuesta historia lésbica se ve de soslayo. Hay menciones, algunos
acercamientos peligrosos, pero, al menos por ahora, nada pasa. Vemos como
a Kim se le hace agua a la boca (y no debe ser el único lugar que produce
humedad), con cada roce de Sugar; como la observa mientras se cambia al
lado, o cuando se besuquea con algún flaco, elegido al azar. Pero sólo
eso. Apenas lidia con sus conflictos, porque hay más de un temita interno,
y ni hablar de los problemas familiares, que son los que más preocupan
a la chica, y que junto con su supuesta homosexualidad originan una gran
bola de nieve que va creciendo con el paso de los episodios.
Al parecer esta serie causó sensación en el Reino Unido, pero debe ser
solamente porque los inglesitos son bastante pacatos cuando quieren. La
temática les parece controversial y fue blanco de grupos conservadores
y católicos, que al igual que lo que está pasando con El Código Da
Vinci (que seguro batirá records de audiencia), lo único que hace
es publicitar el producto. Digamos que es una propaganda gratis y de las
que mejores resultados produce. En la patria de Sarah Waters,
la autora responsable de la creación de Fingersmith y Tipping
the Velvet (miniseries basadas en sus obras), Channel 4
decidió adaptar otra novela, esta vez escrita por la polémica Julie
Burchill, una escritora y columnista bastante zarpada, por lo que
comentan. Su primera novela para adolescentes estuvo en el ojo de la tormenta.
Algunos la amaron, otros aducen que es un bodrio y que su forma de escribir
tampoco es
brillante.
Pero la serie que hoy trasmite I-Sat (todos los viernes a las 23 horas)
está basada en aquel libro. Al parecer los personajes están mejor delineados,
las situaciones son más creíbles, y el guión es más sarcástico y mordaz.
Los actores están muy bien, cada uno desde su papel aporta a esta serie
con estética de video clip. Las protagonistas también tienen lo suyo.
Olivia Hallinan es una coloradita (¡Redhead rules!) con cara
de extraviada, que pone toda su inocencia al servicio de Kim.
Lo de Leonora Crichlow me parece más discutible. Esta bien, es
una perra infernal, pero a mí no me mueve un pelo (no chicas, no estoy
enferma, lo juro). Pero ese estilo de chica rápida no me cabe. La parte
física no se ve salvada por sus características. Sugar, además de veloz,
es egoísta, creída, y se piensa el centro del universo. Cada dos por tres
me pregunto que le ve Kim, además del cuerpo.
Sugar Rush no es lo mejorcito que la televisión británica ha dado,
pero al menos vale la pena mirarla, después de todo "una historia cake,
siempre es una historia cake", ¿no? Y esperemos que "One way or another"
(de una manera u otra) como canta Blondie desde la presentación,
la protagonista vea sus deseos (y sus ratones satisfechos) hechos realidad.
Posted by Debora Dora
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