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TIPPING
THE VELVET
"It´s
only human nature after all
"
Saber
qué significa el título de esta miniserie inglesa tal vez
nos intrigue desde el principio. Tipping the Velvet es difícil
de traducir literalmente, pero decir El Lustre de la Perla,
es quizás más ilustrativo si usamos un poco nuestra imaginación.
Además, recién en el tercer y último capítulo
nos enteraremos de su verdadero significado. Y, chicas, les aseguro que
para conocerlo vale la pena hacer el recorrido. ¡Vamos! Si a la
protagonista le costó tanto llegar a donde termina, ustedes no
se me quejen. Lo van a disfrutar.
Las que tuvieron la oportunidad de ver por primera vez este programa,
cuando en el verano de 2006, I-Sat (¡te queremos!) se jugó,
como siempre, a trasmitirlo, van a saber de que hablo. Las que como yo
no pudieron contenerse a verlo por segunda vez, la van a tener re clara,
así que me pueden ayudar a trasmitirles a las que no saben nada
de esto, lo que significa dejarse llevar por esta magistral obra.
En la excelente Tomates Verdes Fritos, un personaje secundario
le narra una historia a una niña: Dios crea, entre otras cosas,
a las ostras, pero a una de ellas en particular la dota de algo maravilloso
en su interior, algo que la hace diferente. Podríamos decir que
Nancy Astley (Rachael Stirling) es esa única ostra que posee
la perla, quizá la misma perla a la que alude el título,
que la hace diferente de todo el resto. Porque desde el principio sabemos
que Nan, como la llaman sus familiares, es distinta a los demás.
Puede ser por su mirada, por su andar, o por la forma en que canta mientras
abre las ostras en el restaurante de su padre, en el pequeño y
costero pueblo de Whitstable.
Tal vez hoy en día ir al teatro es algo común para nosotras,
pero en la Inglaterra Victoriana asistir al Music Hall era todo un acontecimiento.
Y justamente es en uno de estos actos que presencia Nan, donde su vida
da un giro completo y su existencia cambia para siempre: y ese cambio
tiene nombre, y ¡que nombre, señoritas!, ese cambio se llama
Kitty Butler (Keely Hawes), y por esa sonrisa, que en seguida llama
la atención de nuestra protagonista, yo también cambiaría
todo.
Kitty es una estrella en ascenso y su espectáculo consiste en cantar
canciones familiares y pegadizas, vestida como un hombre, con pelo corto
y todo. Algo así como una "drag king", podríamos
decir. En cuanto Nan la ve sobre el escenario es eclipsada por su magnética
personalidad; por su mirada; por su voz; por la caballerosidad que demuestra
a cada paso y por esa rosa roja y lujuriosa lanzada a una dama al finalizar
su acto, que en algún momento irá a parar, como en sus sueños,
a manos de la joven.
Nan conoce
a Kitty y se convierte en su asistente, pero la decisión más
complicada llegará cuando la artista deba partir hacia la capital
del país y llegue la propuesta de acompañarla. Nan no lo
duda, ¡vamos!, ¿qué lo va a dudar?, si a la legua
se le nota que está completamente muerta de amor. Al final todo
se aclara en su vida: era esto lo que le estaba pasando. Basta de manoseo
aburrido con su supuesto novio, a la chica le gustan las mujeres, eso
queda claro. Ahora el tema estará en cómo encubrir la devoción
que Nan siente por la artista, para que nadie lo note.
No les quiero contar todo, porque sino no tendría gracia, y total,
para contar finales y datos que no deberían darse, ya está
Clarín. Pero es obvio que muchas cosas pasan a lo largo de los
tres capítulos. No sólo la relación que se gesta
entre Nan y Kitty es lo interesante. Vemos crecer a Nan de una tímida
chica de pueblo hasta convertirse en la compañera de escenario
de su amada. Pero aunque parece que todo girará sobre esto, la
música picaresca y los interesantes efectos de cámara, junto
a un astuto guión, basado en una aún más astuta novela,
nos da una cachetada y nos deja tan perdidos como a Nan, que de aquí
en más deberá renovar su vida, una vez más.
Podríamos decir que la separación de esta interesante historia
en tres episodios fue la correcta. Se podría pensar en cada parte,
para un momento de real importancia en la juventud de esta chica que las
sufre todas: su vida en el espectáculo, el primer amor, el primer
desengaño, la vergüenza, la prostitución (no se imaginen
cualquiera
o sí
bah, es raro y shockeante
pero
bueno, mírenlo y compruébenlo por ustedes mismas), la buena
vida, la esclavitud, la pobreza
mmm un poco de todo, bien distribuido
en segmentos que nos pasean por las calles londinenses, desde los teatros
más importantes hasta los barrios bajos, y nos despiertan un sin
fin de emociones en las que acompañamos a la carismática
protagonista que lucha, una y otra vez, con sus fantasmas.
Esta mini serie, que toma casi a la perfección la primera y exitosa
novela de la ahora conocida escritora de literatura lésbica,
Sarah Waters, la construye en imágenes y adapta sus casi 500
interesantes páginas en una ficción digna de admirar, fue
trasmitida por el canal británico BBC 2 y protagonizada por una
reconocida actriz de televisión local, Rachael Stirling,
que le prestó su desgarbado cuerpo al
personaje principal. Debo reconocer que de entrada me pareció una
actriz bastante insulsa, pero sí, definitivamente era la indicada
para interpretar a Nan; cuando el capullo se convierte en mariposa, y
el pelo corto le otorga a la joven el aspecto de un apuesto muchacho,
dentro y fuera del escenario, los ojos de la chica se iluminan y enamoran
a cualquiera.
Kitty es interpretada por otra actriz de reconocida trayectoria en las
Islas Británicas, Keeley Hawes, que parece que le gusta
usar el cabello corto como a su personaje en Tipping
Una
muchacha con piel de terciopelo, facciones clásicas y mirada dulce,
que antes de incursionar en la actuación pasó por las pasarelas.
El elenco se completa con Jodhi May (Florence), una actriz a la
que quizá le vean carita conocida, por haber pasado también
por el cine, con por ejemplo, El Último de los Mohicanos;
y Anna Chancellor, una de las actrices que acompaña a Hugh
Grant en Cuatro Bodas y un Funeral, que aquí interpreta
a la inmoral Diana Leathaby.
Se rumorea que Tipping the Velvet será llevada a la pantalla
grande, incluso los nombres de Beyoncé y Eva Longoria
andan rondando, aunque aún no hay nada confirmado. Al cine o no,
nos da lo mismo, la sensualidad y la gracia de Tipping
, además
de sus pegadizas canciones, quedarán grabadas para siempre en nuestros
corazones.
Apa,
¿Qué pasa? ¿Piensan que me olvide de lo más
interesante? Jamás, queridas Amazonas. ¿Cómo me voy
a olvidar? En Tipping the Velvet no hay tabú, pero tampoco
sobran las escenas de sexo. Digamos que lo que se ve, es de acuerdo a
las exigencias del guión y eso siempre se agradece. En cada episodio
hay alguna escenita interesante, así que estén atentas.
De todas maneras, hay una parte que no puedo dejar de nombrar, porque
es, a mi parecer, la mejor secuencia de la serie. Un montaje de los ensayos
y del primer show de Nan King (su nombre escénico) y Kitty Butler.
Una canción memorable y una colección de besos para suspirar.
Y ahora si, chicuelas, ¡hasta la próxima!
Posted
by Debora Dora
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