TOMATES VERDES FRITOS




Seguro San Pedro hubiese sido mejor, pero son las cosas de la vida. Ensaimadas… naranjas frescas… la vista del río… las calles apacibles que me reciben sin cambio… En fin, no pude viajar, una malvada gastroenteritis atacó mi pancita y estoy toda pachucha en cama hace días… bueno en cama es una forma de decir… la cosa es que me quedé en casa estos días de franco y tuve la oportunidad de ver una película. A decir verdad es un clásico, y no sé como es que no la había visto antes; con esto que digo me estoy refiriendo al film de 1991, Tomates Verdes Fritos (de ahora en más TVF). ¿La vieron? Bueno, yo tuve el gusto hace sólo unos minutos.

Algunas de ustedes se preguntaran qué cuernos tiene que ver TVF en esta sección de películas lésbicas. Bueno, debo decirles algo señoritas, no hay página lésbica en este mundo cibernético que no tenga una referencia obligada a esta película, y nosotras no podíamos ser menos. Y además… ¿son ciegas o qué? ¿No se dieron cuenta el amplio subtexto lésbico que se maneja durante toda la película? Ah… ¿lo notaron entonces? Así me gusta, como buenas Amazonas, siempre pendientes de lo más mínimos detalles sáficos… aunque veamos fantasmas donde no los hay.

¡Pero niñas, acá sí los hay, y de que manera!

Aquí tenemos dos historias que se cruzan; pasado y presente en constante movimiento; hechos afectando y modificando la actualidad y los puntos de vista, pero eso sí, hay algo que no se modifica: la amistad.

Los tomates verdes fritos del título son una referencia al plato más famoso que se sirve en el Whistle Stop Café, cuyas dueñas, Idgie (Mary Stuart Masterson), una joven como pocas, que dista bastante de vestirse como una mujer de la época, la perla dentro de la aquella única ostra a la que hace referencia su hermano, y Ruth (Mary-Louise Parker, quien también mantenía una relación platónica con Whoopi Goldberg en Sólo Chicas, los muchachos a un lado… lo que debo decir que es un título inspirador para la vida… así debería ser todo, jajaja), una lady con ganas de divertirse, conocer y dejarse conocer, comparten una vida juntas, una “intensa amistad”, risas, llantos y muchas aventuras.

Pero de la vida de estas dos jóvenes que vivieron en la Alabama de los años '20, nos enteramos gracias a Evelyn Couch (la siempre excelente Kathy Bates), una pobre ama de casa, y no digo pobre porque no tenga dinero, sino porque esta casada con un hombre… punto y aparte… no en serio, está casada con un hombre al que le importa poco condimentar su matrimonio y poca atención le presta a la mujer que se desloma limpiando su casa y preparándole la comida para que él llegue, agarre una cerveza, su plato y se tire en el sillón al ver el partido de turno. Perdón… ya vuelvo… voy a vomitar, la vida de la ama de casa media me da nauseas.

Bueno, la cosa es que gracias a esta mujer y a la vieja maléfica que su esposo tiene como tía, podemos conocer en un geriátrico a Ninny Threadgoode (Jessica Tandy, que gracias a esta nota me enteré que murió unos años después de filmar la película… mira vos… yo pensé que seguía viva… una lástima), una adorable anciana llena de vida que está lista para ponerle la chispa que le faltaba (o que su marido es incapaz de encender) en la existencia de Evelyn y contarle la historia de estas increíbles mujeres a las que les tocó vivir en la horrible época del Ku Klux Klan, en el sur norteamericano.

Muchos piensan que  no hay nada de lésbico en esta cinta, pero sí gente, está a la vista todo el tiempo. Las miradas, las atenciones, los hechos; si hilamos más fino podemos hablar de sus personalidades y estilos, butch y femme, ok, no hay besos ni amores declarados, ¿pero es necesario realmente para dar a entender que su relación va más allá de una simple hermandad?

Las que lo han leído (yo aún no tuve la oportunidad, si alguien sabe donde lo puedo conseguir, ¡avisen!), aseguran que el libro en el que está basado la película (escrito por la feminista y lesbiana Fannie Flagg, que además se encargó de la adaptación para la pantalla grande, se guardó una pequeña participación en la cinta, y que, plus chimentero, es ex pareja de la famosa escritora Rita Mae Brown) deja bien en claro que las dos muchachas son pareja. ¡Quiero leerlo!

Bueno, más allá de la discusión que se pueden generar (y que se generan, de hecho, en foros de cine) por el supuesto subtexto lésbico, lo cierto es que TVF es digna de ser vista. La presentación de sus personajes, de la historia, el manejo de los flashbacks, el tratamiento que se le da al tema de la discriminación de la raza negra, y el realce de la amistad como condimento vital, hacen de Tomates Verdes Fritos una verdadera delicia.

“¿Cuál es el secreto de la vida? El secreto está en la salsa.”

Sí, definitivamente está en la salsa. 

Para las que quieran ver fotos y conocer detalles acerca de esta película, les dejo esta página creada por un fanático: 

http://fgobsession.ravenwolfprods.com/