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LA
VERDAD SOBRE JANE ¿Quién
les dijo a estos tipos que podían escribir mi biografía no autorizada y encima
después llevarla a la pantalla? Porque es exactamente lo que hicieron con esta
película, sólo que cambiaron mi nombre, para no detectar orígenes, por el de
Jane; además así sonaba más yanqui. Bueno,
en realidad si lo pensamos un poquito en frío, ésta podría ser la historia de
cualquiera de nosotras, de la mayoría, me apresuro a aventurar. Porque si hay
algo que sobresale en este título, es la realidad excelentemente retratada que
hace la directora Lee Rose, del lesbianismo. Pero
La Verdad sobre Jane (The Truth
About Jane, su título original) se centra sobre un complejo y cada vez
más corriente tema. No es sólo sobre lesbianismo; habla de una pequeña
pero crucial etapa en la vida de cualquiera: el descubrimiento de nuestra
orientación sexual. Lo que pasa es que cuando sos hetero, eso poco importa.
Parece que tus padres, abuelos y en sí la compleja y conservadora sociedad
en la que vivimos, ya te define desde que naces. Rosa para las nenas,
celeste para los nenes. El Jardín de Infantes colabora, y más aún aquellas
tías gordas que te pellizcan los cachetes y te preguntan si tenés algún
noviecito en la salita naranja. La cosa cambia cuando la nena de guardapolvo celeste que asiste a la salita rosa, crece y se da cuenta que a los noviecitos los dejó en el arenero y en realidad está más interesada en aquellas niñas que jugaban en la cocinita. Darse cuenta es una cosa, difícil para la mayoría (más si son de mi generación o de las anteriores), pero contárselo a tu familia es otra totalmente diferente, más complicada aún. Ese momento en la vida de cada pastel (al menos en la de las declaradas) se llama “salida del armario” o del closet, término un poco más americanizado. Es
así como la Jane del título, interpretada magistralmente por Ellen
Muth, se descubre teniendo sentimientos por una nueva compañerita de
colegio. Jane no es hija única, pero le pasa raspando. Aunque tiene un hermano
molesto, es la hija mayor de un matrimonio primerizo, que ha tenido la desgracia
de perder varios embarazos. Ya desde chica, la niña ha sido la consentida de la
familia y altamente sobreprotegida, especialmente por su madre. En la vida de
Jane, cada cosa nueva, es una ocasión especial para que sus progenitores se
emocionen (extraña familia para ser yanqui, que de por si son bastante poco cálidos).
Pero…
¿cuándo la nena va a traer un noviecito a casa? Jane es una adolescente de 15 años, común y corriente, todo lo común y corriente que puede ser dentro de la sociedad norteamericana. No es un chongo, no es alterna, ni está llena de piercings. No tiene pelo corto, ni usa ropa holgada o camisas leñadoras. Jane no da con el look, entonces ¿Cómo puede ser lesbiana? ¿Cómo? Si los padres la educaron tan bien… La
película gira sobre el asunto de la salida del closet y las posteriores
reacciones que se generan en su familia y en su entorno. Muestra lo complicado
de ser adolescente y tener que lidiar con tus compañeritos de escuela siendo
diferente (al menos diferente a los demás). La aceptación, el rechazo, las
puertas nuevas que se nos abren en el camino y los primeros desengaños
amorosos. Muchos temas se reflejan en este pequeño film hecho para la televisión,
producido por el canal de cable Hallmark, popular por mostrar historias de la
vida real, generalmente destinadas a conocer sobre un tema preocupante y a que
el pobre destinatario se convierta en un paño de lágrimas. Bueno,
La verdad... tal vez no nos
haga llorar, pero si sirve (y mucho) para reflexionar sobre la intolerancia
de la sociedad. Un film ideal para ver en las escuelas. La
relación madre-hija se hace palpable a través de la excelente actuación de Stockard
Channing (una actriz muy reconocida, que como dato curioso agrego que ha
actuado en otras películas de la misma directora y que además se ha casado
como 4 veces, pero sus maridos no terminan muertos, al menos ella se divorcia) y
de Ellen Muth, más conocida por ser
la protagonista de la cancelada serie Dead
Like Me. El resto del elenco aporta lo suyo. La directora (además
guionista y productora de otras tantas películas para televisión con contenido
lésbico, como A Girl Thing y An
Unexpected Love), que debo decir, he visto fotos, y mi radar comenzó a
girar alocadamente, ha hecho un gran trabajo en cuanto a tiempos dramáticos. Y
ahora llega el momento de la baboseada, aunque esta vez no hay mucho de
eso. Las dos chicas que tienen un pequeño acercamiento, son más bien comunes.
Taylor (Alicia Lagano) no dice
mucho y Ellen no es una belleza
precisamente (muchos dicen que parece un perrito pekinés, aunque yo no
coincido), pero tiene un algo, no sé que, pero lo tiene. Hay
otro personaje, interpretado por Kelly Rowan, una rubia muy bella, de pelo corto, que hace de la
profesora de literatura, seria, comprensiva y apasionada por su trabajo, la
elección ideal para que a las alumnas se nos caiga la baba un rato. La Verdad sobre Jane
no puede dejar de ser vista por cualquier pastelito interesado en el tema, ya
que es una historia ideal para sentirse reflejada. Pero tampoco debería dejar
de ser vista por padres, familiares y amigos en etapa de comprensión y menos aún
debería faltar en la videoteca de cualquier colegio. A ver si las maestras se
dejan de querer hacer didáctico el mundial y se ponen las pilas para enseñar
tolerancia a sus alumnos. Posted
by Debora Dora |
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