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¡Hace tanto que no escribo!... Entre lo atareada que estoy y la
escasez de ideas, no hago ni una oración.
En fin. ¡Esto no puede seguir así! ¡Tengo que colaborar! ¡No puede ser que Debora D. sea la única que se deslome por esta página y yo sólo suba sus notas! ¡Estoy indignada conmigo misma!
Pero hace unos días que ronda en mi cabeza la idea de abrir una nueva sección: FICCIONES. Sí. Relatos lésbico - eróticos. Yo no sé que opinarán ustedes pero vamos a probar con esta historia.
Amigas Inseparables
No era la primera vez que su amiga se quedaba a dormir. Miles de veces desde que eran pequeñas habían compartido la cama. Y siempre lo mismo. Ana imaginando un beso entre las dos, el momento en que la gravedad impulse el cuerpo de Carla hacia el suyo y haga que sus labios se rocen suave y luego se fundan en un beso húmedo de bocas jóvenes. Pero eso nunca había pasado. En 21 años nada de eso había ocurrido. Lo más cerca fue una vez que Carla estaba triste porque un novio que tenía la había dejado y durmió abrazada a Ana que la cobijó en sus brazos. Ana desesperaba por besarla, pero esa noche tampoco pudo. ¡Cómo podía siquiera pensarlo! ¡Su amiga había sido dejada por un infeliz con panza de borracho y aliento a cigarro y ella pensando en besarla!
Y esa noche Carla se sentía fatal. Habían jugado al paddle toda la tarde y luego del baño en las duchas del gimnasio, se sentía extenuada. Ana la invitó a quedarse en su casa ya que Carla estaba lejos de la suya.
La anfitriona preparó una comida liviana, casi no hablaron en la cena. Luego Carla se mostró ansiosa por irse a dormir. Ana la invitó a hacerlo y ella lavó los platos.
Carla se dirigió a la cama mientras Ana pensaba si esa noche podría al menos dormir abrazada a ella.
Al llegar a su habitación Carla dormía acurrucada. Ana se acostó a su lado mirándola sin saber por donde arrancar, como si fuera un gran banquete tan
sabroso que una no sabe por donde empezar. Carla sintió su presencia y despertó.
- ¿Qué mirás?
- Nada.
- Algo mirabas...
- Nada.
- Me quedé dormida...
- Me di cuenta.
- ¿Te pasa algo?
- Nada.
- A mi sí. Debo decirte que la cama ya nos queda un poco chica.
- Bueno, la próxima me tiro un...
- ... deberías comprarte una de dos plazas.
- ¡Ah!
Carla se queda mirándola como si supiera que Ana la desea. La mira fijo y Ana no puede evitar mirarla y sentir mariposas en el estómago.
Carla se acerca a su rostro, Ana traga y el sonido retumba en toda la habitación, se moja los labios. Carla se acerca aún más y posa su boca delante de los oídos de Ana.
- Sé qué estás esperando...
Ana se queda momificada. El olor a su perfume, el aliento caliente rozando su cuello, la melodía de su voz, hacen temblar su cuerpo. Carla retrocede rozando sus labios por el rostro petrificado de Ana hasta acercarse a sus labios. Ana moja sus labios nuevamente y luego se encuentra con los labios de Carla posándose en los suyos, húmedos y calientes, suaves y dulces. Sigue el beso y la lengua de Carla ingresa a la boca de Ana. Sus lenguas se entrelazan y se reconocen. El corazón de Ana palpita sin parar, Carla acaricia su mejilla, le saca la camiseta que tenía puesta de pijama. Su torso queda desnudo. Ana no entiende pero sigue, no quiere que eso se termine ni se arruine por algún comentario. Le saca la musculosa a Carla que la tenía pegada al cuerpo. Carla se monta a Ana y rozan sus pechos, se mueven haciendo que sus pezones se ericen. Carla le besa el torso desnudo y mientras pasa su lengua por la oreja y el cuerpo mete su mano por debajo de la ropa interior de Ana y comienza a tocarla, metiendo sus dedos en la mojadez de su amiga y comienza a hacerle el amor.
Esa noche, lo hicieron sin parar. Sin hablar, solo sintiéndose una a otra. Carla le confesó su amor. Ella tampoco sabía qué le pasaba a su amiga y qué hacer con lo que ella sentía, pero esa noche Ana le había confesado todo con su mirada.
Posted by Báthory
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