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Eva
y Eva
Las
mariposas revoloteaban al son de la música de las aves, las ovejas
saltaban tranqueras como en los sueños, los árboles de grandes
copas dibujaban sombras de distintas formas, el cielo azul parecía
pintado por un ser supremo y Eva descansaba en un colchón de grandes
hojas verdes al lado del árbol prohibido. Adán, mientras
tanto correteaba ardillas y trataba de cazar alguna liebre para la cena.
Eva lo seguía con la mirada, se reía burlona al ver a Adán
corriendo de un lado al otro sin poder cazar nada. Adán se acercó
agitado hacia ella, se acostó a su lado y le besó la frente.
En ese preciso momento, una serpiente comenzó a recorrer la rama
del árbol prohibido y descendió velozmente por el tronco.
Adán corrió a Eva del lugar y ambos se quedaron mirando.
La serpiente se transformó en un cuerpo similar al de Eva, con
enormes pechos y genitales femeninos. Tenía cabello rojo fuego
y mirada penetrante. Adán retrocedió, Eva quedó encandilada
y no podía dejar de mirar aquella figura tan igual a ella.
- ¿Es verdad que Dios les dijo que no coman de este árbol?
- Preguntó la misteriosa mujer.
- Dios dijo que nunca comamos los frutos de este árbol, pues moriríamos
- contestó Eva alucinada con lo que estaba viendo.
- Pueden comer de estos frutos, más no morirán. Pero
tu Eva puedes elegirme.
Eva dio un paso hacia adelante, mientras Adán lo daba hacia atrás.
- Si vienes conmigo tendrás grandes banquetes organizados en
tu honor, serás la reina y lo que pidas se te concederá
y yo podría darte más placer que él.
Adán se encontraba descolocado. Eva se acercaba cada vez más
a la mujer que desprendía calor y sensualidad.
La mujer con movimientos de serpiente pegó su ser al de Eva. Eva
sintió aquel cuerpo ardiente. Se miraron penetrantes. La mujer
serpiente se acercó aún más y con sus manos tentáculo
acarició sus pechos. Con su lengua recorrió su cuello y
luego emprendió un beso intenso. Eva se sintió húmeda
y estimulada. Pero algo no estaba bien, eso no debería ser así.
Eva se despegó bruscamente de la mujer y miró fijo a Adán
quién estaba escondido detrás de un arbusto. Eva tomó
el fruto prohibido y lo comió. La mujer se transformó en
serpiente y se escabulló en los pastizales. Eva convidó
del fruto a Adán que mordió temeroso.
El cielo se oscureció por completo. Adán y Eva se escondieron,
notaron su desnudez y se avergonzaron. Tenían miedo de que Dios
los vea así. Buscaron hojas de higuera y las usaron para taparse.
Dios pasó caminando y los vio ocultándose, les preguntó
por qué lo hacían y Adán le contó lo sucedido.
- No deberían haber comido ese fruto, les dijo disgustado.
Y los castigó para toda la eternidad.
Posted by Báthory
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