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INFRAGANTI – CYNTHIA NIXON
A esta altura no es una novedad que Cynthia Nixon hace un par de años que está en pareja con una mujer, pero en su momento se convirtió en todo un acontecimiento. Y aunque la actriz nunca fue de andar ventilando su vida privada, fue toda una conmoción cuando las novedades sobre su relación sentimental decoraron dos de las tapas de las publicaciones más importantes de su ciudad natal: Nueva York.
Y es precisamente esta ciudad la quinta protagonista de la ya serie de culto, Sex and the City, que en pocos meses (mayo, para ser más exactas, ¡iupiii!) verá la luz a través de la pantalla grande, ya que la serie de media hora, que enloqueció a las mujeres del todo el mundo durante seis temporadas, finalmente tendrá su versión cinematográfica. Y las que somos fanáticas no podemos esperar a ver las nuevas correrías de las ya maduras Carrie (Sarah Jessica Parker), Charlotte (Kristin Davies), Samatha (la despampanante Kim Cattral) y Miranda (la misma Nixon). Y yo les puedo asegurar que ahora veré a mi personaje preferido, la abogada Miranda Hobbes, con ojos más atentos. Y aunque ya sabemos que no va a dejar a su querido Steve, con quien tiene un hijo (porque además, hay que decirlo, lucen adorables juntos), no podremos dejar de esperar que la mujer profesional sarcástica y neurótica, amante del TIVO y de Manhattan se dedique de una vez a seguir la enseñanzas de la gran Safo.
Yo soy una de las que cuando se enteró de la gran noticia dijo… “¡Al fin!” y es que sin conocer demasiado sobre la vida de Nixon, sólo tenía la imagen de su personaje en Sex and the City, y allí, Miranda tiene ese “que se yo” que estoy segura que habrá encendido el gaydar de más de una, ¿o no? ¿Serán los trajes? ¿O los buzos enormes y deportivos que se pone para estar entre casa? ¿El pelo corto que lleva en más de una temporada? ¿O la actitud? No sé, por algo también lo pensó uno de sus jefes de la firma donde trabajaba, en el tercer capítulo (Bay of Married Pigs), cuando la abogada se vio casi obligada a llevar a una mujer a una cena del trabajo, pero después de un rato (y de un beso en un ascensor) se dio cuenta que no podía hacerlo, así que ahí, tan rápido como empezó, terminó nuestra fantasía lesbica (que al menos continuó Samantha cuando se decidió a estar por fin con una mujer, interpretada por Sonia Braga, aunque, conociendo al personaje, era obvio que no duraría demasiado).
Escuchar que la actriz pelirroja (¿les dije que me encantan las coloradas? Aunque su color no sea natural…) había dejado a su novio de casi toda la vida (se habían conocido en el secundario, pero jamás se casaron) con quien tiene dos hijos, por otra mujer, fue una gran noticia para mí. No por el pobre hombre, ni siquiera lo conocía, así que no me importa demasiado, pero sí por el hecho de que considero a Cynthia Nixon una excelente actriz (y además porque siempre me babeé por ella) y tenerla entre las pocas celebridades que se animan a vivir al aire libre su amor, me parece grandioso.
“Mi vida privada es privada, pero, al mismo tiempo, no tengo nada que esconder. Entonces lo que voy a decir es que estoy muy contenta”, fueron las primeras declaraciones de Nixon sobre el tema, cuando aún no se conocía la identidad de su pareja.
Y lo bueno es que el gran acontecimiento de su “coming-out” rápidamente fue boicoteado por ella misma. “No sé en que contexto la gente dice esto, pero si alguien te está persiguiendo, deja de correr, y dejarán de perseguirte”, dijo la actriz, que hizo su debut en cine en la memorable Little Darlings (1980), a una revista, luego de que aceptar hablar abiertamente sobre su relación con Christine Marinioni, una educadora a quien conoció durante varias campañas para mejorar la escuela pública.
Y, por supuesto, todos tuvieron algo que decir sobre su nueva pareja; a diferencia de ser una chica joven, exitosa y carilinda, Nixon de despachó con… con… ella, y las críticas comenzaron a llover. Que si no es linda, que si es petisa (convengamos, cualquiera es petisa al lado de la actriz que mide casi 1,80 m.), que si no es delgada ni atractiva, y mucho menos, femenina. ¡Pero, déjenlas en paz! Ellas son felices y eso basta, además más de una seguramente exclamó “oooohhhh” y se derritió cuando la colorada besó a su novia frente a miles de espectadores al ganar el Tony a la mejor actriz de teatro.
“No fue una lucha, no hubo un intento de reprimirlo. Conocí a esta mujer, me enamoré de ella, y soy una figura pública”, aseguró la actriz, dos veces ganadora de premios Emmy por su performance en la serie televisiva, minimizando el asunto sobre el lesbianismo. Aunque las malas lenguas afirman que sus tendencias homosexuales vienen desde la época de la universidad (¡gloriosos tiempos los universitarios!), y que ésta no es su primera relación con una mujer, sino que ya había estado envuelta con una actriz (¡quisiera saber quién es!) de televisión que, además de no salir del closet, es casada.
Sea así o no (who cares?), como dije antes, lo importante, además de su felicidad personal, es el hecho de que como figura pública sienta precedentes uniéndose, de esta manera, a otras actrices (como Ellen, Rosie O´donnel, Portia de Rossi o Heather Matarazzo) involucradas con la causa gay.
Posted by Debora Dora |