La lengua del Malón
(Guillermo Saccomanno)
En la Argentina existen tres épocas que han marcado históricamente al país y a su gente, y que son las preferidas de autores, cineastas y artistas en general para inspirarse y desarrollar sus obras, y para repetir lo mismo una y otra vez: los años del peronismo (elegir cualquiera de las tres presidencias de Juan Domingo Perón); la última y penosa dictadura militar (en todas sus facetas); y, por último, la Guerra de Malvinas. Voy a dejar de lado, al hacer esta revisión, la famosa crisis del 2001, devaluación y corralito mediante, porque es un hecho muy reciente, aunque ya se perfila como el próximo preferido.
La Lengua del Malón elige la primera de estas opciones para desarrollarse pero, en realidad, la época hace a la historia, y es probable que ésta no tuviese lugar en ningún otro momento de la turbulenta vida de esta nación.
Quizás algo autobiográfica, el escritor Guillermo Saccomanno nos cuenta tres historias en una, narradas desde su alter ego: Gómez, un “cabecita negra” (esto quiere decir: seguidor del movimiento peronista), como el mismo se describe. Pero Gómez ya es grande cuando se decide a contar lo que sabe, lo que vivió en la época del famoso bombardeo a la Plaza de Mayo de 1955 (cuyos vestigios aún pueden encontrarse en varios edificios de los alrededores de este importante epicentro de la vida política argentina). Ya alcanzó los setenta cuando se anima a sacar a la luz el manuscrito que lleva el mismo título que este libro, editado por primera vez en 2003 por la Editorial Planeta.
Pero para esto, este profesor ya mayor, que vive solo y rodeado de documentos y diarios que lo ayudan a recordar, rememora sus años de juventud, cuando luego de llegado a la capital, disfrutaba del vermut después del trabajo; de los revolcones con hombres que jamás volvería a ver; y de las escapadas con su amiga Lía, una lesbiana que también había llegado del interior (como se suele llamar a todo el resto del territorio del país que no es la ciudad de Buenos Aires).
Periodista, judía y de izquierda, Lía amaba discutir de política y literatura, vestirse con prendas masculinas y conquistar señoritas a su paso. Lía es precisamente una de las protagonistas de la historia dentro de la historia. De esa historia que se da entre mitines secretos, quemas de iglesias, artículos publicados en el diario de los Mitre o en el de Victoria; una historia de intrigas políticas, de secretos, de revolución, pero especialmente una historia de amor.
Lía, parada entre los “cabecitas” y la oligarquía, reflejada a la perfección en las figuras de “Victoria” y “Georgie” (así, sin apellidos, aunque no son necesarios; es imposible no reponer lo que falta: Ocampo, en un caso; Jorge Luís Borges, en otro), es una seductora a su manera y conquista mujeres a la salida del diario donde trabaja. Sí, le gustan las difíciles, así que qué mejor que una mujer casada para este fin. En el cuerpo de Delia llega el amor. Esposa de un militar golpista, Delia levanta pasiones con su cuerpo bien “criollo”, y Lía no será la excepción.
Pero Delia no solo tiene un marido (y todo lo que conlleva, por aquellos años, para una mujer “decente” tener un marido), también tiene un hijo, lo que complica más la cosas que ya Gómez veía complicadas, cuando Lía le cuenta emocionada su nuevo romance. Pero Delia también tiene una novela, una novela prohibida, una novela poco apropiada para una mujer, una novela erótica que parece tomar forma y vuelo cuando Lía pone las manos sobre su cuerpo y le besa el corazón, como jamás ha podido o podrá lograr su marido.
Esta novela se llama “La Lengua del Malón”, la historia dentro de la historia dentro de la otra historia: otro romance prohibido, pero esta vez entre un indio y una cautiva, quizás uno de los puntos más interesante del libro: pura pasión, pura sexualidad, a la mejor manera de las publicaciones eróticas que por aquella época no eran consideradas “literatura”. Esta novela ficcional, de la que solo conoceremos unos pocos y atrayentes fragmentos, verá la luz de la mano de Gómez muchas décadas después, cuando Perón ya no esté, y cuando ya hayan pasado más de una dictadura, una guerra, y unas cuantas sectas del mal llamado “peronismo” actual, de esas que siguen gobernando (lamentablemente) este país.
No es un libro de denuncia, no es un libro histórico tampoco. Suena una sola campana en la obra de Saccomanno (autor de historietas, novelas y cuentos, entre los que figuran “Bajo Bandera”, relato que fue llevado al cine), una campana que repiquetea de principio a fin, pasando por infinidad de momentos reales que se mezclan con la ficción dentro de la ficción. Pero, fundamentalmente, La Lengua del Malón es el relato de un amor hermoso, de un amor surreal y, a la vez, de un amor tristemente real, de un amor fatal porque, después de todo, ¿qué hay más bello y más romántico que uno de estos amores imposibles que tanto nos hacen penar? Y mucho más si es lésbico, ¿no?
Posted by Débora Dora |