EL NIÑO PEZ

 


Que La Guayi sea paraguaya no es un dato menor. Ni en su niñez en Paraguay, antes de venir a vivir a la Argentina, ni en el trayecto de la historia que nos conduce a su país de origen. Está impreso en su vida, en sus canciones cantadas en guaraní, en sus curvas, en su mirada y en el halo de misterio que cubre su pasado. Un pasado que es a la vez punto de partida y de llegada. ¿Y cómo no sucumbir ante sus encantos? Si mientras canta, baila o simplemente limpia en la casa en la que trabaja, levanta los más bajos instintos de todos los que la observan, y enamora perdidamente a Lala y a Serafín.
Y en apariencia no hay dramas en este amor secreto entre la adolescente retraída de San Isidro y su empleada doméstica, solo el deseo de vivir juntas en una linda casa frente al lago Ypacaraí. La familia parece no percatarse del amor naciente entre las chicas, o directamente lo ignoran, es que ellos están muy ocupados: Sasha, la madre, con su medicina alternativa y sus retiros de meditación (como Bette) en la India (del que nunca volverá); Pep, el hermano mayor, demasiado fumado como para ocuparse de otra cosa que no sea cuidar su huerta o vender merca; y Brontë (curiosa elección de apellido para el personaje de un intelectual, pudiendo haber elegido el nombre de cualquier literato masculino, la autora lo nombra con el apellido de las famosas hermanas británicas exponentes de la narrativa inglesa del siglo XIX), el padre escritor y famoso, que solo se acuerda que tiene familia cuando hace entrevistas, y prefiere encerrarse en su estudio o corretear a la Guayi, hecho que precisamente es el que desencadena su muerte (aunque si tenemos en cuenta que es Lala la que lo envenena, mejor podríamos hablar de homicidio), y marca el comienzo de la travesía de la adolescente tras la huída de la Guayi.
Pero la chica no emprende sola el viaje, Serafín va con ella. Amigo fiel e incondicional, Serafín no se separa ni un segundo de su amada Lala. Menos mal, porque es gracias a él que nos enteramos de esta historia. "Más conozco a la gente, más quiero a mi perro", dice una popular frase, y es cierto. Ese mundillo de personajes tan reales e insólitos a la vez, hace que por momentos adoremos a Serafín. ¿Qué? ¿No les había dicho que es un perro? Sí, Serafín es el típico perro puto de la zona norte, que va a todos lados con su dueña y es testigo de cada momento de esta interesante historia escrita por Lucía Puenzo. ¿Les suena el apellido? Sí, es la hija del realizador Luís Puenzo, director de La Historia Oficial. Pero esta mujer de 30 años no es simplemente la hija de… en el último tiempo editó tres libros (El Niño Pez es el primero, pero le siguen 9 Minutos y La Maldición de Jacinta Pichimahuida), ha escrito guiones para TV y cine, y ha cosechado excelentes criticas con su opera prima, XXY.
Y, como lo dice el título, Serafín no es el único animal de la historia, un ser fabulesco que asoma en las profundidades de un lago paraguayo, es el que le da el nombre a la novela, y tiñe en tono de leyenda la vida por aquellos parajes, donde un viejo extraño y un actor famoso de telenovelas, completan el panorama.
Tal vez la originalidad de El Niño Pez (editado en el 2004 por Beatriz Viterbo Editora) radique en el narrador, un perro simpático y aventurero que, sin pelos en la lengua, nos dice las cosas tal cual son. El lenguaje que maneja Puenzo va desde lo poético al coloquial con una facilidad que no abruma, y nos lleva de la mano a través de paisajes, tan propios y ajenos al mismo tiempo, que parece que Serafín camina al lado nuestro, aunque jamás hayamos pisado Paraguay, La Plata o la villa Los Chinos.
De la misma manera, recorremos un relato fluido, repleto de flashbacks, cuya brevedad nos dejan gritando, pero nos hace utilizar nuestra imaginación para completar todas aquellas piezas que nos faltan en el rompecabezas. Y así como jamás nos dice de qué raza es Serafín, en ningún momento hace referencia al lesbianismo. Las chicas están enamoradas y punto, no hace falta una gran etiqueta en sus frentes que diga "torta".
El Niño Pez no es una novela de temática, más allá de que la historia sea, entre otras cosas, una historia de amor entre personas del mismo sexo, El Niño… es mucho más: persecuciones, crímenes, violencia, drogas, pasión, sexo y amor nos rodean ni bien abrimos el libro y nos dejamos llevar por esta interesante narración. ¡Recomendadísima, queridas Amazonas!

 

Posted by Debora Dora