Tenso hilo de metal,
rígido.
Por donde caminaba tratando de no perder el equilibrio.
Mis pies torpes pidiéndose permiso uno al otro…
“No te caigas” me decía,
una voz, varias voces…
Confusión, nauseas, dolor fuerte en el pecho,
“no te caigas”…

Cadenas atadas en los pies, en las manos.
No puedo gritar:
“sí, quiero caer”…
Liberación,
las cadenas se rompen en mil pedazos.
Dejo de ser chiquita, me vuelvo mujer,
mujer que quiere gritar, salir, abrir…
Sentir, diferente.

Báthory