DIME QUE TE PONES Y… TE DIRE CUAN TORTA ERES

 

El otro día anduve curtiendo la noche porteña (¡qué moderna!); sí, a regañadientes decidí volver a salir de noche. "Fiesta de la Espuma", escuché, y no me pude resistir. Muchas de mis compañeras de trabajo, a las que siempre les picó el bichito, decidieron prenderse, y después de una jornada agotadora, nos fuimos decididas a ver muchas remeras mojadas.
De más está decirles, porque no es lo que interesa aquí, que la noche fue un fracaso, que la única espuma que hubo fue arriba de mi cepillo de dientes, antes de irme a dormir temprano, y que no vuelvo a llevar pakis confundidas a bailar a un boliche solo de mujeres (que no voy a nombrar, pero que parece que los sábados deja mucho que desear). Pero el poco rato que estuvimos ahí, una de mis amigas me hizo percatar que hay elementos que las lesbianas tenemos en común. Hablo de los accesorios y prendas de vestir, que usadas en la justa combinación, nos identifican como "tortones". No es que no lo supiera ya, pero verlos todo juntos, da miedo.
¿Quieren saber cuáles son?
Empecemos desde arriba.


CABELLO
Vamos muchachas, no hace falta que nos peinemos como hombres para saber que hay determinados estilos que nos identifican más que otros. ¿Es cierto que las lesbianas somos desprolijas? Temo decir que ¡sí!, en general, obvio, no podemos meter a todas en la misma bolsa (bueno, lipsticks, no se me ofendan…)
A ver, si estás rapada, o sos punk o sos torta, o... las dos cosas. El pelo corto ayuda, pero no el estilo Araceli González, hay otros estilos, más desflecados, con pelos más largos que otros, con nuca rapada. No sé, ustedes sabrán de lo que hablo.
El pelo largo es muy común, pero convengamos, a muchas de nosotras no nos gusta precisamente pasar demasiado tiempo delante del espejo, así que lo más fácil es una simple gomita (y ni se les ocurra que sea color rosa) para que nos sujete las mechas en una media cola, o directamente bien tirante, a lo cana de la bonaerense. Sino, más simple, nos enemistamos con el peine, y solo desenredamos nuestros cabellos bajo la ducha y luego andamos como el Rey León por la vida. Sí, así es más cómodo.
No, no, ¿qué es esa hebillita? ¿Cómo se les ocurre? Nada de invisibles, o ganchitos con brillantina, menos aún vinchas de carey. Así, suelto y salvaje.
Otra alternativa, para la más lanzadas, y obvio, con un cierto look skater y roñoso, son las tan jamaiquinas rastas, que se pueden juntar en una cola o intentar dominar con una vincha.





PAÑUELOS
Sí, sí, pañuelos, de tela, pero no los que se usan para sonarse la nariz. Me refiero a las famosas bandanas que se utilizan en la cabeza, a la manera de los corsarios o como vincha, de estilo Jazzy Mel. Obvio, olvídense de robarle un pañuelo de seda a la madre, o el de flores de la abuela, hay modelos más adecuados para la lesbiana moderna del nuevo milenio.

 

GORRITOS
Las típicas viseras se pusieron muy de moda a finales de los ochenta y se han usado de todas maneras. De costado, en la época del rap; de frente, para cubrirnos del sol (o para emular a Britney en sus buenas épocas), y obvio, para atrás. Canchero y con onda, usar el gorro con la visera para atrás no se puede dejar pasar en un estilo deportivo y bien chongo.

 

CAMISAS
Bueno, las camisas siempre han sido usadas por las mujeres, pero por algún motivo, se les dio siempre un tinte masculino a esta prenda de vestir. De todas maneras, las feministas de antaño, así como las obreras o las ejecutivas, no se dejaron intimidar por esta idea, y las han usado mucho.
Las hay más femeninas que otras, con botoncitos lindos, pinzas, mangas tres cuartos, volados… y sino las clásicas que suelen utilizarse con traje. Depende el estilo, pero en general, una buena camisa es sinónimo de elegancia, y depende en que mujer, también un rasgo de seriedad y, ¿por qué no?, intelectualidad.
El cuellito fuera del saco o del sweater, o los puños doblados, y también la camisa fuera del pantalón, nos hace encender rápidamente el radar. La camisa siempre da para sospechar… y punto aparte se merecería la típica y lesbianota camisa leñadora, que de más está decir, no hay manera de pilotearla si no queres que los demás se enteren… así que fijate bien que ponerte antes de salir, compañera.



CHOMBA
La chomba… la chomba no es otra cosa que una remera, generalmente de mangas cortas, con la particularidad de tener un cuellito y un par de botones. Diferentes colores y estilos, pero en general de estilo serio. Se usan sí en onda deportiva, como Kerri Green en Lucas, que la distinguía del amiguito pobre que suspiraba por ella, marcando una clara diferencia social. También queda bárbara si sos una de las Amas de Casa Desesperadas y tenes un joven entrenador de tenis, aunque ni siquiera sepas como agarrar una raqueta, o si sos… Tiger Wood.
Pero todo cierra si usas chomba, rayada o lisa, con cuello de diferente color o como sea, y sos lesbiana. Más aún si la que llevas puesta es una remera de 15 pesos con un cocodrilito bordado que vale 70.

MUSCULOSA BLANCA
Uou, si hay un elemento de clara denotación safica, ese es la musculosa blanca. No, no, no pregunten por qué. No importa, no le saquemos el misterio.
Las musculosas de por sí son poco femeninas (y quiero que se entienda que cada vez que utilizo esta palabra, lo hago en el claro sentido social que tiene). Pero si son de las ajustadas, al estilo de la que los viejos italianos utilizan bajo las camisas y con tiradores mientras se afeitan en la mañana, son casi más lésbicas que la propia Ellen.
Chicas sexies y rudas las han utilizado en series y películas y nuestros ratones bailan cuando las vemos sin corpiño. ¿Qué más decir?

 

ENTERITO
El enterito es el caso contrario… no se por qué, pero cada vez que veo a un hombre usando un enterito de jean, me parece un poco "loca". Y aunque estas prendas de vestir eran usadas en el medio-oeste norteamericano por los granjeros, yo no dejo de imaginarme tipos sin remeras y con un pasto en la boca, luciendo aceitados y afeminados para alguna foto de calendario gay.
De todas maneras, los enteritos, de jean o de tela, cortos o largos (otra moda que vuelve) han sido parte del imaginario lésbico también. Pero más que llevarlos bien prendidos, con un lado caído, o directamente a modo de pantalón común, con la parte superior colgando, siempre queda más cool y chongo.



 

ROPA DE CUERO
"I want Rock and Roll" gritaba Joan Jett antes de que Britney hiciera más famosa esta canción, mientras se arrastraba sobre una moto. Y una campera de cuero cubría su talle. El cuero tan ochentoso y punk. El cuero, tan lésbico. Una chaqueta de cuero puede ser tan lésbica como cualquiera de los demás accesorios aquí mencionados. Y más si utilizamos un jean gastado y pelo enrulado y salvaje. ¡Qué buenas épocas!



BOXER

Ok, lo admito, tal vez no sean de lo más cómodos, menos aún con ropa entallada, pero son tan sexies. Las tangas, no no… incomodas y… mejor ni decirlo… Las vedetinas son aceptables, incluso los cullottes, pero los boxers son tan de pastelito, y más si el elástico sobresale por el pantalón con el nombre de alguna marca, aunque sea John.M Coop.
Rayados y a lunares (me compre uno de estos y es tan chongo, que lo adoro), con las líneas marcadas y bien ajustados pueden ser lo ideal para una noche bien hot.

SIN CORPIÑO
Las décadas del sesenta y setenta no fueron solo escenario de la revolución sexual y del hipismo; es en esta época donde un nuevo feminismo resurge. Las mujeres se dan a la lucha de hacer valer el derecho sobre su propio cuerpo, y mientras portaban estandartes que pugnaban por el derecho al aborto, realizaban la famosa quema de corpiños, donde se liberaban de estas incómodas prendas, símbolo de la opresión femenina.
El feminismo y lo natural van de la mano, porque en esencia, lo femenino está íntimamente ligado con la naturaleza. Nada de siliconas haciendo ver como pelotas ficticias nuestros pechos. Hay que dejarse fluir. ¿Por qué apretujar nuestro cuerpo con aros y push ups, si podemos dejarnos ser libres y naturales?


BERMUDAS
Primero dejemos algo en claro (y a ver si las descerebradas que atienden en los locales de ropa, con una semi sonrisa y que intentan vendernos cualquier cosa, aunque luzcamos como matambres, lo entienden de una vez) las bermudas no son pescadores.
Los pescadores no son otra cosa más que pantalones a los que les faltan las botamangas y que hacen que las personas de pequeña estatura, como D.D., luzcan más enanas de lo que son. Unos pescadores con unas lindas sandalias y una buena remera te hacen lucir re top. Y sí, amiguitas, no es eso lo que nosotras queremos.
Las bermudas (pantalones que van apenas arriba o debajo de la rodilla) también combinadas con buenos accesorios pueden hacernos lucir como Liz Solari caminando por una pasarela (aunque más que querer parecernos a ella, anhelemos su ropa desparramada en el extremo de nuestra cama), pero ¿cuál es el objeto entonces?
Las bermudas van y vienen, desde siempre; estuvieron en auge en los 70s, con las remeras a rayas horizontales y la vinchas de colores, y cada tanto tienen un revival, pero aunque ahora, esta temporada estival, se vengan elastizadas (ah, sí, para las que una prenda elastizada es una pesadilla, ¡agarrense!), no hay nada mejor que una buena bermuda extra ancha. Mejor si tiene bolsillos o tiras, si es de tela, y tiene un buen diseño. Más aún si es medio caída y deja que se vea el elástico de nuestro boxer.
Punks, darks, alternas y lesbianotas en particular siguen hoy en día disfrutando de las bondades de esta prenda infaltable en el closet de la joven torta.

 

BORCEGOS
Este tipo de calzado siempre fue considerado muy masculino; en el ejército o acampando, los hombres con armas y vitorinox lo usaban para evitar las inclemencias del tiempo o los ataques de serpientes venenosas. O sea que decir que una mujer utiliza borcegos es rápidamente tildarla de "machona". Vamos, piénsenlo un poco, ¿quién es el mejor exponente? Sí, Lara Croft, Tomb Rider, y los tipos solo se lo perdonan porque usa short y un escote infartante, pero sino sería otra lesbiana enfadada haciendo cosas que no le corresponden a su género.
Por algún motivo, borcegos y tortas siempre fueron de la mano. Será que su presencia indica una chica con poder, fuerza y poca feminidad… no lo sé, lo cierto es que estos zapatos, junto a otros elementos, son uno de los clásicos, aunque a esta altura, un poco pasados de moda, distintivos del estereotipo de lesbiana.

 

 

CORBATA
La corbata es otro de esos elementos que parecen adecuados solo para el uso masculino. Como ya dijimos antes, las mujeres ejecutivas comenzaron a pisar espacios que antes se nos estaban vedados, y al parecer vestirse como el enemigo ayudaba a darse importancia. A Diane Keaton nunca le interesó demasiado el que dirán, y aún hoy sigue sorprendiendo con sus atuendos, que generalmente están coronados por una corbata.
En los últimos años, una nenita de fama rebelde, Avril Lavigne, colocó una de estas sobre su remera y salió a rockear (¿o debería decir "poppear"?), generando en seguida el delirio de un grupo de niñas casi adolescentes, que sumaron este elemento a sus atuendos.
En mi caso, así como en el de muchas colegas, la corbata es solo un accesorio más para luchar en este mundo contra los estereotipos exigidos por la sociedad, donde lo rosa es de nena y lo celeste de nene, y en donde las corbatas son de uso exclusivo masculino y se utilizan perfectamente acomodadas y anudadas. Nooo, Debora Dora, dice no, y dice ¡sí! al uso informal de cualquier tipo de corbata.
Vamos, lesbianotas del mundo, únanse en esta lucha.


 

TIRADORES
Algo similar a las corbatas sucede con los tiradores, estas dos franjas que se usan sobre el pecho y que sostienen nuestros pantalones, han perdido casi su uso utilitario y han quedado como simples accesorios copados. Cada tanto se los puede ver sobre los maniquíes femeninos en las tiendas de ropa o colgados en las casas de moda, de todos los colores imaginados. Pero no por eso dejan de tener ese lado masculino que hace que nosotras queramos lucirlos solo para romper los cánones establecidos. No sé para ustedes, pero mis amigos aseguran que cada vez que me los pongo, una de las tiras grita: "Lesbi" y la otra responde "Ana"… ustedes dirán…


MAQUILLAJE
What? ¿Qué es eso? No, no… ¿de qué estamos hablando? ¿Para qué? Bueno, está bien, a veces un corrector de ojeras y un poco de base nos ayuda a salir a la calle sin parecer fantasmas, pero nunca entendí la necesidad de pintarnos como una puerta. Pero bueno, eso va en gusto. Ahora sí hay que decir, a menos que sean "lipstick lesbians", lo más probable es que se rehúsen, como yo, a revocarse el rostro.


PIERCINGS
No es que los piercings sean exclusivamente de uso sáfico, para nada, desde que las tribus indígenas lo pusieron de moda (menos mal que todavía nadie se copo con ponerse 180 aros en el cuello, o platos en la boca), es muy común cruzarse con gente de cualquier estilo y edad con uno de esos ganchos agujereando el cuerpo.
¿Pero por qué hago un apartado para estos accesorios? Porque si vamos a algún lugar frecuentado por tortas, van a notar que al menos 7 de cada 10 usan piercings.
El lugar común para las mujeres es llevar un pequeño arito en la nariz, en nuestro caso es más común una linda argollita. Los pasteles prefieren los lugares menos convencionales, como colgados del labio, en el mentón, e incluso, las más corajudas se animan a la perforación de pezón (ouch… aunque que bien queda).

TATUAJES
Los tatuajes hace tiempo dejaron de ser exclusivos de determinadas tribus urbanas y se han extendido tanto entre la población, que ya no es ningún tabú tener alguno de estos dibujos marcados con agujas en nuestra piel.
Estos símbolos que nos identifican (así sean las típicas estrellas o los gastados delfines), son otras de esas cosas típicas en las lesbianas, que más allá de decir que sean o no obligatorias para obtener nuestra tostadora luego de los obligados pasos después de salir del closet, son de esos accesorios comunes de ver en cualquier boliche del ambiente.

UÑAS CORTADAS

UÑAS CORTADAS
¿Florcitas? ¿Postizas? No, no, ¿francesitas? La única francesita que conozco es a Audrey Tautou, y ni siquiera en persona. Así que menos que menos que menos una línea blanca que cubre un extremo de la uña. Vamos, las uñas largas no son para las lesbianas por motivos ya sabidos, aunque, eso también va en gustos. Yo siempre use las uñas largas y prolijas, pero nada de brillantina y cosas semejantes, además la época de usar una uña de cada color ya fue.
Ojo, estoy hablando de tortas y no de mecánicos, así que eso de andar con una capa de mugre en cada dedo no se toma en cuenta. Hasta por ahí podemos hablar de uñas mordidas y de pieles levantadas a los costados, pero solo como costumbre nerviosa y desagradable, nada más.



RIÑONERA
El mismo nombre lo dice… riñonera… ¿dónde se coloca? Sobre los riñones, o sea, colgados de la cintura, estos mini bolsitos tuvieron su apogeo a principio de los noventa. ¿Quién no salía con una en la parte baja de su espalda, cargando billetera y demases?
Luego, este utilitario accesorio fue dando la vuelta al cuerpo; en su momento era más "copado" usarlo colgando de costado, después también llegó hasta el vientre, e íbamos todos tipo canguro por la vida. Más tarde, como todas las cosas, dejó de ser un boom, y hoy en día son muy pocos lo que la siguen utilizando, pero hay una manera muy particular, y que es de alguna manera identificatoria para nosotras, las "chupasopas", y es utilizar la famosa riñonera cruzada, eso quiere decir a forma de morral, bajo uno de nuestros brazos.
¡Vamos, piensen! ¿Nunca la usaron o, al menos, nunca vieron a otra socia con una de estas?

MORRAL
Podemos llamar morral a cualquier bolsa que se use a modo de bandolera. Ya saben, cruzado sobre nuestro cuerpo, sin necesidad de usar nuestras manos o brazos para sostenerlo. Esa es la idea, ¿cuál es el objeto de una cartera? Nunca lo pude entender. Son incómodas, hay que tenerlas siempre agarradas por si se caen, y dejan una de nuestras extremidades sin uso. Ideal para los ladrones, por eso las mujeres siempre somos el blanco más simple para los asaltantes. Siempre he considerado las carteras y los zapatos de taco un signo de debilidad, elementos que nos hacen más frágiles aún de lo que la sociedad cree (no solo los hombres, muchas mujeres también piensan que somos delicadas flores que hay que tratar con cuidado).
En cambio un buen morral, cualquiera sea su tipo (más fino o más hippie) o material, tamaño o estilo, es un ideal compañero para toda ocasión. Deja nuestros brazos libres para abrazar a nuestra pareja, y se puede guardar de todo. ¿Qué más quieren?
Mochilas, sí, sí, las mochilas sí están permitidas.

 

PINES
Otra moda extendida entre los jóvenes de un tiempo a esta parte. Estos pequeños círculos de chapa, con alfiler de gancho incluido, reemplazaron con descaro a los antiguos prendedores y se impusieron como accesorio "cool". Colgados de mochilas y bolsos, o incluso prendidos a la ropa, de todos los tamaños y colores, con nombres de bandas, fotos y todo tipo de símbolos y frases, se distinguen como los elementos baratos para decorarnos, especialmente entre la adolescencia alterna y los oscuros darks.
Hago el mismo apartado que en el caso de los piercings, por algún motivo que desconozco, las lesbianas más jovencitas tienen un cierto apego a los pins, especialmente los que llevan los colores del arco iris o frases alusivas a nuestro orgullo gay.

 

ANTEOJOS DE MONTURA GRUESA
En el imaginario colectivo de las últimas décadas, los directores de cine se mostraban con una simpática boinita, muy afrancesada, sentados sobre su silla especial. De un tiempo a esta parte, las mujeres, de a poco, y a fuerza de sudor y lágrimas, logramos hacernos lugar en una de las industrias más misóginas: el cine.
Y cuando hablamos de una realizadora femenina tal vez no es la imagen de María Luisa Bemberg (creadora de dos de las mejores películas argentinas sobre personajes femeninos, como lo son Sor Juana Inés de la Cruz [Yo la peor de todas] y Camila) la que nos venga a la mente, sino de jóvenes mujeres que con producciones independientes han logrado escalar posiciones, especialmente en nuestro cine local.
Y hay un elemento en particular que ellas usan en común (no solo las directores, también productoras, y otras féminas relacionadas con el mundillo cinematográfico), y está bien, es justo decir que no todas son lesbianas, ¿quién lo puede saber?, pero bueno… convengamos que por ahí andan, pisando la fina línea… al parecer el cine es una de esas profesiones, así como el diseño, y otras cosas artísticas, que las tortas eligen como vocación.
Pero acá en realidad estamos hablando de este accesorio que nos convierte no solo en intelectuales y chicas retro, sino también en posibles "compañeras de gremio". Sí, hablo de los anteojos de montura gruesa. Redondos, cuadrados, pequeños o más grandes. Hacen parecer nuestros ojos como ventanas y nos dan ese aire tan… "freak"…

 

CIGARRILLO COLGANDO
Ok, que quede claro, no estoy a favor del tabaco. Me parece un vicio estúpido, oloroso y mortal. No lo entiendo ni lo entenderé. Pero también voy a afirmar que a algunos metros de distancia, una mujer que fuma me parece muy sexy.
Pero obvio hay maneras y maneras de fumar. Nada de boquillas ni largos cigarrillos, olvídense de los tan elegantes habanos que me hacen querer devolver. Hablo de los cigarrillos (más si son los finitos y que tan femeninos parecen y que tan elegantes quedan) bien agarrados, y más si cuelgan de costado. Que lindo es ver a una lady manipulando un pucho con solo su boca.


Posted by Debora Dora
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